Se terminó la actividad en 2020 en el futbol mexicano, dejando un sabor de boca agridulce por las decisiones polémicas que se tomaron durante el año deportivo, que dejaron ver que es más importante el negocio que la salud de los aficionados.
Aunque la pandemia de COVID-19 estaba en su máximo punto, los jerarcas del futbol mexicano determinaron jugar el Torneo Guard1anes 2020 a puerta cerrada, mostrando la importancia de los intereses monetarios en los equipos del futbol mexicano.
Se mantuvo la decisión de que el descenso no existiera en este año futbolístico, lo que permitió que la mediocridad de equipos de media tabla creciera de manera alarmante, provocando un pobre espectáculo en las canchas.
El remate de estas decisiones polémicas fue la designación de Mikel Arriola como nuevo presidente de la Liga MX, en sustitución de Enrique Bonilla, pues parece que Arriola no tiene los pies bien puestos en la tierra respecto al futbol mexicano.
Aunque la intención de que el balompié azteca regrese a la Copa Libertadores y a la Copa América es muy buena, la idea de fusionar a la Liga MX con la Major League Soccer estadounidense resulta una aberración donde se le quiera ver.
Además, Mikel Arriola demostró que el reglamento de la FIFA no es de su conocimiento, pues el órgano rector del balompié mundial nunca permitiría esta fusión.
El nuevo presidente de la Liga MX tiene la idea de convertir a este torneo en una especie de Premier League americana, algo que no sucederá mientras los equipos no inviertan en sus planteles y no exista paridad de fuerzas entre clubes.
Qué decir de la Liga de Balompié Mexicano, proyecto que vive en su primer año problemas que lo ponen en la antesala del fracaso, gracias a la poca seriedad de algunos equipos participantes.
Desde antes de su arranque se dieron situaciones fuera de lo normal, con falta de pagos y proyectos no concretados, lo que hizo que muchos decidieran bajarse del barco antes de que zarpara.
Esta liga podría estar viviendo su debut y despedida, pues es imposible mantener equipos y jugadores sin todas las ganancias que se tienen en la Primera División Profesional.