La Economía Copernicana que propone Francisco

El lunes de esta semana, el papa Francisco recibió a los diplomáticos acreditados ante la Santa Sede. En su discurso lamentó la situación de la pandemia por la que atraviesa la humanidad, pero mostró su preocupación por una enfermedad más grave y ante la que pidió una Revolución Copernicana, ¿qué es y en qué consiste?

 

En el siglo XVI prevalecía en la ciencia la teoría geocéntrica que postuló Ptolomeo en el siglo II. Esta teoría sostenía que la Tierra estaba inmóvil, ubicada en el centro del universo, mientras que eran los planetas, el sol y otras estrellas, cuerpos que giraban alrededor de la Tierra. Tuvieron que pasar más de mil trescientos años para que un anciano de 70 años publicara un trabajo que la contradecía: “De revolutionibus” (Las revoluciones).

 

El anciano era Copérnico y cuenta la leyenda que fue justo el día de su muerte cuando recibió su ejemplar de la imprenta. El título de “revoluciones” hacía referencia a la revolución o movimiento de los cuerpos celestes que contradecía el modelo hegemónico: la Tierra no está en el centro y no es inmóvil; junto con los demás cuerpos celestes gira alrededor del sol. Este modelo de movimiento se conoció como Revolución Copernicana y por añadidura todo lo que posteriormente representara un avance científico se le llamó giro, movimiento o revolución copernicana y más adelante sólo revolución científica.

 

El papado de Francisco, retomando a San Francisco de Asís, se ha caracterizado desde el principio por una marcada austeridad y un pensamiento progresista que abandera las causas de los más pobres, el cuidado del planeta y una crítica al capitalismo voraz queda plasmado en sus encíclicas Lumen Fidei, Laudato si y Fratelli tutti. Pocas veces los pontífices escribieron crítica social tan fuerte que trastoca los poderes económicos mundiales desde la Rerum Novarum de León XIII y la Mater et Magistra de Juan XXIII.

 

Cuando Francisco se refiere a la Economía Copernicana está haciendo un llamado a invertir nuestra práctica entre el ser humano y la economía. Ahora la economía está en el centro y somos los humanos los que giramos alrededor. La economía está basada en una práctica de explotación y descarte de personas y recursos. Esta es la enfermedad más grave que aqueja a la humanidad, la que deja más muertes y sufrimiento, es la pandemia más larga y terrorífica.

 

Un giro copernicano significa colocar al ser humano en el centro y que sea la economía la que gire a su servicio, que provea el bienestar de las personas, sea incluyente, justa y solidaria, enaltezca los valores humanos y la felicidad. Lo revolucionario del llamado de Francisco radica en que no se ha limitado a un pensamiento filosófico de reflexión, sino que ha marcado las pautas y las acciones que se deben seguir, principalmente los países y las personas más ricas del planeta:

 

a) Condonar la deuda a los países más pobres. No se equivoca Francisco, la deuda es un pesado lastre que impide el desarrollo y condena a una pobreza perpetua. En la gráfica 1 mostramos la trayectoria de la deuda externa, como porcentaje del Ingreso Nacional Bruto, de países seleccionados del grupo que Banco Mundial denomina “países pobres muy endeudado”. Se observa que en un periodo de 20 años no pudieron reducir la deuda. Dice Francisco que toda deuda debe ser saldada, pero no al punto de comprometer la subsistencia de la población.

 

La carga es histórica, en algunos casos data de su época colonial. Los grandes tenedores de la deuda son los países ricos y conglomerados financieros internacionales que se han beneficiado de intereses usurarios y aprovechan la deuda para intervenir en política económica, muchas veces mediante actos de corrupción con los gobiernos locales.

 

Elaboración propia con datos de Banco Mundial

 

b) Fomentar el empleo digno. Francisco las ha llamado “formas miserables para reducir costos” que colocan al humano como una cosa desechable; añade que el trabajo debe garantizar, mediante los salarios, una vida digna; el trabajo digno debe ser irrenunciable. ¿Será que los grupos conservadores y empresarios más retardatarios del país modifiquen sus prácticas de outsourcing y de precarización laboral? ¿Qué condena tendrán los neoliberales por haber degradado el poder adquisitivo de los salarios durante 40 años?

 

c) Proteger a los más pobres. En ese sentido Francisco critica las “reglas” económica eficaces para aumentar la riqueza, pero a costa de la pobreza y la desigualdad. El papa retoma un principio de Adam Smith, padre de la economía, “el desarrollo de los pobres implica riqueza para todos”. No promueve las acciones de contención de la pobreza (tan preferidas por las políticas neoliberales), sino verdaderas transformaciones sociales que inician con el acceso a la educación y la salud.

 

La pandemia era una situación idónea para reflexionar y modificar nuestro actuar como especie y como humanidad; pero cada vez vemos con tristeza que esta esperanza se esfuma. El individualismo y la indiferencia por el otro parece ir ganando la partida. Sólo recordemos qué si seguimos sin aprender, las pedagogías futuras serán más crueles. Por el bien de todos, hagamos una economía justa que respete al humano, la naturaleza y el cosmos.

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos