Un amigo y aliado en Gobernación

Ardelio Vargas Fosado tiene un peculiar estilo político: escucha, piensa y luego interviene.

 

Quien esto escribe lo conoció en una Cabalgata de la Sierra Norte hace más de 10 años.

 

Empresarios, ganaderos, políticos se acercaban al experto en seguridad para pedirle consejo. Su opinión importaba porque era la de un político nacional que no había perdido contacto con el terruño.

 

Especialista en seguridad nacional, su conocimiento de la política poblana, de los grupos de poder y de las organizaciones de peso social le convierten en un gran fichaje del gobernador.

 

Pero el mandatario Luis Miguel Barbosa ya lo tenía como parte de su “Dream Team” desde el principio de su gestión.

 

Y de la misma forma en la que en aquella cabalgata los hombres del poder dialogaban con Ardelio, el gobernador le escuchaba y pedía su opinión sobre los temas de importancia.

 

Es un ritual de los hombres de poder: plantear escenarios, hacer proyecciones, disfrutar del diálogo inteligente.

 

Sumar a Vargas Fosado a la Subsecretaría de Gobernación en un área de naturaleza política y de conflictos es un acierto, porque el serrano se moverá como pez en el agua.

 

La seguridad, política y la resolución de conflictos son sus elementos.

 

Sobra decir que la relación de Ardelio Vargas y del gobernador es añeja, de respeto y admiración mutua.

 

Y cuando se trabaja con aliados, con amigos de la brega política, el cumplimiento de objetivos es más probable.

 

Hay un detalle interesante además en este nombramiento: ocurre a días de la elección.

 

Una elección que será la madre de las batallas y en la cual es necesaria la operación fina para la resolución de conflictos sociales causados por la polarización política.

 

Pero también porque habrá acciones finas en el trabajo de Vargas Fosado.

 

Acciones finas, además de leales.

 

La lealtad es la que extraña el gobernador.

 

Un valor que nunca tuvo su exsecretario Fernando Manzanilla.

 

Pero es un valor que ofrece, y de sobra, Ardelio Vargas.

 

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El dirigente del Partido Verde en Puebla, Jimmy Natale, tiene un claro conocimiento de las lecciones políticas. Regla uno: jamás pelearse con el gobernador.

 

Las presiones que recibió de Carlos Evangelista, delegado del CEN de Morena, para no incluir en la coalición a candidatos cercanos al gobernador no surtieron efecto en él.

 

Prefirió romper la alianza a enemistarse con Miguel Ángel Barbosa.

 

Hoy, a semanas de que José Luis Sánchez Solá “el Chelís” fuera cantado como el posible candidato de Morena, el Verde presentó a otro exfutbolista, el Capi Roberto Ruiz Esparza, como su candidato a la alcaldía.

 

¿Por qué razón Roberto Ruiz Esparza cambió de partido en su aspiración a la alcaldía?

 

Las respuestas está justo en esa cercanía respetuosa que tiene Natale con el mandatario estatal.