Desarrollan en México dispositivo rápido y económico para diagnóstico de tuberculosis

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron un dispositivo para diagnóstico de la tuberculosis más rápido y confiable que los métodos de detección convencionales, con la ventaja adicional de que es más económico y se puede fabricar en serie fácilmente.

 

El inmunosensor interferométrico desarrollado por la UNAM permite la detección de tuberculosis en tiempo real, lo que aseguraría un diagnóstico más rápido de esta enfermedad, la infección más mortal y una de las 10 principales causas de muerte en el mundo.

 

El dispositivo fue desarrollado a partir de la investigación doctoral de Mildred S. Cano Velázquez, con la asistencia de su director de tesis, Juan Hernández Cordero, y Luz María Lopez Marín. Aún restan pruebas para optimizar el sensor antes de su producción. "Estamos como a la mitad de un prototipo para llevarlo al siguiente nivel", afirmaron Cano y Hernández en la gacetilla de prensa.

 

 

Cómo se diagnostica la tuberculosis

 

Para el diagnóstico de la tuberculosis se suelen realizar pruebas cutáneas de tuberculina o método de Mantoux. Para ello, se inyecta una vacuna intradérmica con tuberculina —un derivado proteico purificado de la bacteria Mycobacterium tuberculosis, causante de la tuberculosis— en la piel del paciente y se observa su evolución. El diagnóstico puede tardar entre 48 y 72 horas.

 

Otra prueba para detectar tuberculosis es el análisis de esputo del paciente, con el cual se realiza un cultivo que puede llevar también entre 48 y 72 horas para observarse la proliferación de los microbios. Estas pruebas, además, no son 100% confiables. El nuevo método de la UNAM reduce los tiempos drásticamente.

 

Cómo funciona el inmunosensor interferométrico

 

El dispositivo registra las interacciones entre antígenos-anticuerpos. Para ello, los inmunosensores funcionan de acuerdo a un principio de la óptica sobre la interferencia de ondas de luz. Cuando la punta de la fibra óptica del dispositivo interactúa con la bacteria, la señal interferométrica se ve afectada. Mediante un software la interferencia es registrada y analizada.

 

Para las pruebas de laboratorio, a los sensores del dispositivo, que tienen puntas de fibra óptica recubiertas de un polímero, se les colocó lípidos activos de la bacteria Mycobacterium fortuitum. Luego los sensores fueron sumergidos en sueros con anticuerpos de tuberculosis, y las interacciones entre los lípidos y los anticuerpos fueron registradas.

 

Además de la mayor rapidez de detección, las puntas del sensor pueden ser lavadas y reutilizadas, lo cual reduciría costos en relación a otros métodos de diagnóstico basados en fibra óptica cuyas puntas son desechables.

 

Aunque el proyecto de Cano Velázquez estaba enfocado en el diagnóstico de tuberculosis, el interferómetro actúa como una plataforma general de biorreconocimiento que podría ser aplicada para el diagnóstico de otras enfermedades causadas por virus y bacterias, entre ellas la enfermedad COVID-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2.

 

Hernández Cordero explicó que en México se ha venido estudiando la utilización de biosensores de interferencia óptica para detectar el coronavirus. Con el tiempo, se espera que la técnica permita realizar diagnósticos rápidos y económicos de COVID-19.

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