Anticuerpos y vacunas contra COVID-19 son menos efectivos contra variantes

Foto: Xinhua

Una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis indica que tres nuevas variantes de rápida de propagación del virus que causa el COVID-19 pueden eludir a los anticuerpos que funcionan contra la forma original del virus que generó la pandemia.

  

Para determinar si las nuevas variantes podían eludir a los anticuerpos desarrollados contra la forma original del virus, los investigadores probaron la capacidad de los anticuerpos para neutralizar tres variantes del virus en el laboratorio.

  

Los investigadores probaron las variantes contra los anticuerpos en sangre de personas recuperadas de un contagio por SARS-CoV-2 o que recibieron la vacuna de Pfizer.

  

También probaron los anticuerpos en la sangre de ratones, hámsteres y monos que habían recibido una vacuna experimental contra el COVID-19 desarrollada por la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington que puede aplicarse a través de la nariz.

  

La variante B.1.1.7 encontrada en Reino Unido pudo neutralizarse con niveles de anticuerpos similares a los necesarios para neutralizar el virus original, pero las otras dos variantes requirieron de 3.5 a 10 veces más anticuerpos para la neutralización.

  

Los investigadores luego probaron los anticuerpos monoclonales: réplicas producidas en masa de anticuerpos individuales que son excepcionalmente buenos para neutralizar el virus original. Al analizar las nuevas variantes virales frente a un panel de anticuerpos monoclonales, los resultados variaron entre efectivos en general hasta completamente ineficaces.

  

Dado que cada variante del virus lleva múltiples mutaciones en el gen de pico, los investigadores crearon un panel de virus con mutaciones individuales, de modo que pudieran analizar el efecto de cada mutación.

  

La mayoría de las variaciones en la efectividad de los anticuerpos pudo atribuirse a un cambio en un solo aminoácido en la proteína de pico. Este cambio, llamado E484K, fue encontrado en la variante B.1.135 de Sudáfrica y en la B.1.1.248 de Brasil, pero no en la B.1.1.7 de Reino Unido.

  

La variante B.1.1135 se ha generalizado en Sudáfrica, lo que podría explicar por qué las vacunas probadas en las personas fueron menos efectivas en Sudáfrica que en Estados Unidos, en donde la variante todavía es rara, dijo Michael S. Diamond, uno de los autores.

   

"No sabemos con exactitud las consecuencias que vayan a tener estas nuevas variantes", dijo Diamond, también profesor de microbiología molecular y de patología e inmunología.

   

"Queda claro que tenemos que revisar de forma constante los anticuerpos para asegurarnos de que siguen funcionando con el surgimiento y propagación de nuevas variantes y potencialmente ajustar nuestras vacunas y estrategias de tratamiento con anticuerpos", añadió.

  

Las conclusiones fueron publicadas hoy en Nature Medicine.

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