Hijas de Maradona “abandonaron” y le “robaron” a su padre, afirma abogado del exfutbolista

Foto: Xinhua

Surgen nuevas declaraciones en torno a Diego Armando Maradona, esta vez por parte de Matías Morla, abogado y socio del astro argentino, quien dijo este lunes que Dalma y Gianinna Maradona, hijas del exfutbolista, le “robaron” a su padre y lo “abandonaron” en sus últimos años.

 

En una entrevista para el canal América, Morla dijo: “Si se despierta Diego y me recrimina algo es que no me ocupé de dejar entrar al velorio a (su expareja) Rocío (Oliva). Él amaba a Rocío y estaba peleado a muerte con Dalma y Gianinna, se sentía traicionado y robado. Yo soy el que estuvo con Maradona siete años nuevos y siete navidades mirando el teléfono y no lo llamaba nadie”, afirmó.

 

Además, su socio aseguró que “Diego nunca estuvo insano” a pesar de que “siempre tuvo problemas con las adicciones”. Y afirmó que Dalma y Gianinna Maradona lo acusaron de ser el responsable de contratar al equipo médico que es investigado por presunta negligencia en los cuidados.

 

Según Morla, “las chicas no me quieren desde que les cortamos las tarjetas de crédito en junio de 2014. Se pelearon porque le robaron. Si Maradona resucitara no permitiría que me atacaran a mí. Cuando se murió dijo que los ladrones eran ellas. Con las hermanas éramos sus soles, no ladrones”, agregó.

 

También negó que Maradona estuviese “secuestrado” por él, como acusaron la exesposa del campeón del mundo Claudia Villafañe y sus hijas Dalma y Gianinna.

 

Asimismo, aseguró que Maradona “cuando llega acá empieza a tener el primer gran problema de su vida, que Rocío lo dejó, no lo pudo superar nunca. Maradona estaba obsesionado, muerto por Rocío. Vos me preguntás qué lo mató y te digo: ‘Rocío Oliva, la cuarentena y la parte médica que se está evaluando’. La situación de estar enamorado de una mujer que no lo amaba le dolía”.

 

Por último, el abogado, socio y amigo de Maradona, hombre de máxima confianza en los últimos años, dijo que el campeón del mundo en México 1986 no tenía al alcohol como “algo divertido”, sino como una vía de escape para sus problemas.

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