Visión “Zero waste” contribuye con la sostenibilidad agrícola

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La ciudad de San Francisco en Estados Unidos es quizá la pionera en el desarrollo de la visión de sostenibilidad 'zero waste'. En 1989, California aprobó la ley AB 939, la cual planificó el desvío del 50% de los desechos de los vertederos y se fijó como límite el año 2000, ya sea para disminuir o reciclar basura. Durante 2006, le fue ordenado a la empresa Recology (recolección de residuos) la adopción de estrategias de incentivos por basura reciclada. Finalmente, se estipuló que en 2020 se alcanzaría 'cero residuos', aunque en la práctica no fue posible alcanzar la meta y solo el 81% de los residuos se logra reciclar según San Francisco Public Press. El sector agrícola podría beneficiarse de la filosofía de eliminar y reducir los residuos, sumando más acciones de sostenibilidad, sin embargo la filosofía ya existía desde los primeros pasos.

 

En otros ámbitos de la vida de las ciudades, se implementaron diferentes estrategias relacionadas al 'zero waste', con el propósito de contribuir con un mejor medio ambiente. De a poco, la premisa de cero residuos fue calando en la sociedad y se gestó una filosofía de reciclaje y disminución de los residuos en las industrias y los hogares. El sector agrícola tuvo desde siempre iniciativas de uso de subproductos o tratamiento de aguas residuales para nuevos usos como premisas para contribuir con el medio ambiente.

 

Laboratories Expanscience, una firma francesa con presencia en Latinoamérica, elabora productos cosméticos a partir de desechos de aguacates. La compañía procesa la fruta descartada para consumo humano en la industria alimenticia, extrayendo ingredientes activos para la piel. En Perú, los aguacates son cosechados en zonas de la Cordillera de los Andes; proviniendo de la economía circular. De hecho, la empresa cumple con la Unión para el Biocomercio Ético (UEBT) y establece cadenas de suministro responsables.

 

Solo por citar ejemplos de la vida diaria, el aguacate, además de encontrarse en productos cosméticos industriales, se utiliza de forma casera para mascarillas faciales. De acuerdo a la Universidad Iberoamericana, "los millennials se consideran como ambientalistas y algunos dicen que la sustentabilidad es una prioridad para la adquisición o compra de productos a granel con envases reutilizables". Eso genera en ellos la percepción de alejarse de materiales tóxicos como empaques plásticos, así optan por la reducción de tintas de impresión de etiquetas en diseño gráfico e industrial.

 

El desperdicio de alimentos tienen tres tipos de huellas ambientales cuantificables, indica el informe de 2019, "El estado mundial de la agricultura y la alimentación" de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La huella de carbono a partir de emisiones de gases de efecto invernadero, huella de tierra mediante la presión sobre los recursos de tierra y la huella hídrica, a partir de la presión sobre los recursos hídricos. Estas huellas pueden afectar a su vez a la biodiversidad.

 

La Ciudad de México adoptó la separación de residuos en 2017, sin embargo la curva de madurez no logró alcanzar los niveles previstos por la iniciativa. Según el portal especializado en residuos para la industria cementera coprocesamiento.org, "la separación de basura en la Ciudad de México es un hábito que hoy no se logra cumplir del todo". Por su parte, algunas industrias comenzaron a ver el movimiento waste cero como una oportunidad para contribuir con el medio ambiente y la sociedad.

 

Los países alrededor del mundo están contribuyendo con la visión 'zero waste' y las empresas e industrias se suman cada día al movimiento de cero residuos, ya sea mediante reciclaje o reducción. La reutilización de los subproductos de algunos sectores agrícolas permite reducir desechos o eliminarlos. Estas acciones del sector privado contribuyen de forma concreta con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible impulsado por Naciones Unidas.

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