¿Fue conveniente la compra de una refinería?

El lunes pasado el gobierno federal anunció la compra total de la refinería Deer Park por un monto de 596 millones de dólares. La medida tuvo reacciones divergentes, los seguidores del presidente la aplaudieron y la oposición la repudió; pero, encima de esta polarización ideológica, ¿ganamos o perdemos con esta compra?

 

Las energías fósiles tienen los días contados

 

Este es uno de los argumentos en contra de comprar la refinería, pero en realidad es falso. La transición hacia las llamadas “energías limpias” sigue siendo más un cliché discursivo que una realidad. Los datos no dan evidencia de ninguna transición, todo lo contrario, a nivel mundial el consumo de petróleo no ha disminuido y según proyecciones de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) seguirá aumentando al menos hasta 2050.

 

Los países más desarrollados se han propuesto como meta para 2050 tener entre un 40 y 60% de su parque vehicular eléctrico, sin embargo, algunos análisis prevén que muy pocos podrían lograrlo. El principal obstáculo es la falta de infraestructura; estos países deberían aumentar más de entre 30 y 40% su capacidad de generación de electricidad para satisfacer la demanda. También se requerirá un aumento de 40% en la extracción de litio para la fabricación de baterías eléctricas. Esto es inviable en el corto plazo, pues no hay suficientes yacimientos probados en el mundo por lo que el precio del litio se dispararía.

 

En nuestro país los precios de los autos eléctricos están fuera del alcance de la mayoría de la población. El auto más barato sobrepasa los 350 mil pesos y es apenas para dos personas; una familia requiere al menos medio millón de pesos para adquirir un auto para 4 personas que requiere una carga de 7 horas cada 300 kilómetros. Por eso es que, apenas representan el 3.6% de las ventas totales de vehículos.

 

Si ya no se consumirá gasolina, ¿por qué los países aumentan su capacidad de refinación?

Tanto China como India incrementarán la demanda de combustible de forma sostenida, por lo que los precios internacionales estarán aumentando. Para prepararse, en los últimos 5 años los chinos ampliaron su capacidad de refinación en 32%; en ese mismo periodo Estados Unidos lo hizo en 9%. En México funcionan actualmente 6 refinerías, la última se abrió en 1979; Estados Unidos opera con 138 y la última la abrió en 2019. Llevamos 41 años sin construir refinerías y las pocas que funcionan se descuidaron de modo tal que están al 30% de su capacidad.

 

En la gráfica siguiente se muestra el comparativo del nivel de producción versus el de consumo de gasolina en nuestro país. Se observa que en 1990 éramos autosuficientes, nuestra producción era apenas inferior al consumo; sin embargo, esta brecha estuvo aumentando a lo largo del periodo neoliberal. La producción se estancó y empezó a disminuir, mientras el consumo siguió aumentando. La consecuencia es la lamentable dependencia que hoy tenemos con el mercado internacional, 6 de cada 10 litros de gasolina son importados.

 

Elaboración propia con datos históricos de PEMEX

 

La dependencia no sólo ha sido en el volumen, también en los ingresos netos. Durante el gobierno de Peña Nieto perdimos el superávit de la balanza petrolera, ya que llegamos a exportar petróleo crudo por 17 mil millones de dólares, mientras las importaciones de gasolina fueron de 30 mil millones, ¿quién se benefició de este negocio? Los petroleros texanos principalmente; ¿quiénes salieron perjudicados? Todos los consumidores que hacíamos filas los últimos días de cada mes porque sabíamos que al día siguiente había “gasolinazo”.

 

Shell vendió una refinería chatarra

 

Este es otro argumento en contra que también es falso. La refinería está actualmente en operación y puede procesar en promedio 340 mil barriles diarios de crudo pesado (del que mayormente produce nuestro país); recibe mantenimiento constante y Pemex ya tenía la mitad de la participación. Según un reporte de Moody’s de 2020 la petrolera holandesa Shell pasa por una mala situación financiera y enfrenta problemas de liquidez (necesidad de efectivo en el corto plazo).

 

¡El Cínico! El expresidente Felipe Calderón calificó la adquisición de la refinería como un retroceso, sin embargo, ¿se le olvidó que durante su gestión se intentó construir una refinería en Tula, pero al final sólo se construyó la barda perimetral con un costo superior a lo que se pagó por Deer Park (620 millones de dólares)?

 

Como hemos expuesto la demanda de gasolina en el mundo seguirá aumentando y no disminuirá en tres décadas; ante el creciente consumo de China e India los precios estarán presionados al alza y los países que no sean autosuficientes serán más vulnerables. Por lo que, tanto la compra de Deer Park como la construcción de Dos Bocas son indispensables para lograr la soberanía energética de las generaciones más próximas.

 

 

*Profesor-Investigador Facultad de Negocios, Universidad La Salle México

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

Twitter: @BandalaCarlos