Consorcio de firmas de Francia y Canadá gana contrato para Tren Maya

Foto: Xinhua

Un consorcio integrado por las firmas Alstom de Francia y Bombardier de Canadá ganó la licitación por el contrato por unos 1.570 millones de dólares por el suministro de vagones y sistemas ferroviarios para el turístico Tren Maya en México, que recorrerá 1.554 kilómetros de la península de Yucatán (sureste) para conectar sitios arqueológicos y playas del Caribe, anunció este viernes el director de Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons.

 

"Se adjudicó a Alstom y Bombardier el contrato para servicios de adquisición de material rodante y sistemas ferroviarios para el Tren Maya, con un precio ofertado de 31.520 millones de pesos (unos 1.570 millones de dólares)", en la licitación en la que participaron siete empresas de seis países, en cuatro consorcios, de los cuales uno se retiró, otro grupo chino pidió más tiempo y las autoridades no pudieron otorgarlo, dijo en conferencia de prensa el funcionario federal del sector turístico.

 

Entre las empresas que fueron descartadas están la española CAF, y la mexicana Rubau México, además de las empresas ferroviarias chinas.

 

El contrato es para fabricar locomotoras y vagones para 42 trenes y los sistemas ferroviarios, para servir a una población objetivo que tiene su epicentro en 17 millones de turistas que cada año visitan la ciudad turística de Cancún, en las playas mexicanas frente al Caribe.

 

El consorcio franco-canadiense también construirá y equipará los talleres de mantenimiento y será la responsable del servicio de mantenimiento, dijo Jiménez Pons.

 

El Gobierno espera una inversión pública y privada de unos 6.000 a 7.500 millones de dólares alrededor del Tren Maya, que debe terminarse en 2023.

 

El proyecto es parte de los cuatro grandes proyectos de infraestructura, junto con una refinería en el puerto petrolero de Dos Bocas en el sureste por unos 10.000 millones de dólares, un tren interoceánico en el Istmo de Tehuantepec, y un aeropuerto internacional en la base militar de Santa Lucía, para servir a la capital.

 

Además de playas en el Caribe, el proyecto ferroviario turístico atraviesa reservas de la biósfera y comunidades indígenas, como la ciudad maya de Calakmul en una selva de 7.200 kilómetros cuadrados, cuyo esplendor llegó en el siglo IX, antes de ser abandonada en el año 900 de la era actual, más de 500 años antes de la llegada de los primeros europeos al continente americano.

 

Esos pueblos originarios han solicitado amparos judiciales ante jueces que han otorgado suspensiones de las obras del tren turístico, argumentado falta de los estudios de impacto ambiental y simulación de las consultas con las comunidades indígenas, que establecen las leyes mexicanas.

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