“Septiembre, un llanto en el silencio”, una cinta intimista e intensa

En ocasiones, es preciso echar un vistazo al pasado cercano para retomar un buen filme cuyo contenido narrativo, visual y hasta histórico remueva las fibras sensibles e incentive ese sentido político que todos, en algún lugar de nuestro ser poseemos. Precisamente el filme del que le quiero hablar el día de hoy es “Septiembre, un llanto en el silencio” de 2017.

 

El filme, que se puede encontrar en Netflix, narra la historia de amor entre un padre y su hija quienes emprenden un viaje en el que luchan por sobrevivir en una de las épocas más difíciles del conflicto armado interno de Guatemala de los años ochenta que, cabe decirlo, cobró muchas vidas y obligó a muchos ciudadanos a salir de su país para nunca más volver.

 

La cinta dirigida por el cineasta guatemalteco avecindado en México, Kenneth Muller, es un filme de carácter, lleno de emociones complejas que se viven al interior de una historia familiar, cuyas implicaciones detonan un sinfín de reflexiones.

 

A veces denostamos el valor de los filmes que se originan fuera de la mítica meca del cine moderno, es decir, Hollywood; sin embargo, es necesario voltear la mirada a nuevas latitudes, pues en todo el mundo y en particular en Latinoamérica, se están realizando metrajes de gran calidad, que usualmente se ven opacados por la publicidad de las grandes producciones estadounidenses.

 

Protagonizada por Costanza Andrade, Tuti Furlan, Saúl Lisazo y Mario Zaragoza, “Septiembre, un llanto en el silencio” se vuelve una opción interesante para ver en casa acompañados. La historia ciertamente es cruda, dura, tensa, aunque al final realista y por ratos desesperante, al grado de conseguir alterar los sentidos.

 

Este largometraje, más allá de tacharlo de agresivo, resulta convincente pues explora esa parte emotiva de los espectadores que buscamos, en donde se despoja a los personajes de su cortedad para mostrar sus sentimientos, pero también sus ideologías.

 

Es cierto que la película habla de un hecho perpetrado por la guerrilla guatemalteca, pero no se trata de un filme militante ni mucho menos, pues no se encaja en críticas políticas tajantes, más bien permite al espectador asumir su punto de vista, luego de mostrarle los elementos, que por cierto, dan mucha tela de donde cortar para un análisis posterior, que con creces, sirve para un entretenido debate de café.

 

Sin duda un filme recomendable, que le invito a buscar en la plataforma de Netflix.

 

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