Así cambió la trata de personas con la pandemia

Así cambió la trata de personas con la pandemia

Los traficantes de personas se adaptaron más rápido que las autoridades a la pandemia de COVID-19, según un nuevo informe de Naciones Unidas. Las restricciones no eliminaron la trata sino que la escondieron en casas privadas y detrás de "falsos avisos de trabajo" en internet.

 

Las personas y organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas lograron adaptarse rápidamente a los embates de la pandemia de COVID-19, según indica un nuevo estudio realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

 

El informe, revelado de cara a un nuevo Día Mundial contra la Trata que se conmemora cada 30 de julio, indica que, lejos de complicar la tarea de las organizaciones delictivas, la pandemia facilitó que personas que perdieron sus ingresos y medios de vida como consecuencia de la crisis sanitaria se convirtieran en presas fáciles para las redes de trata.

 

Por si fuera poco, el mayor uso de internet como consecuencia de las restricciones de la movilidad permitió que los traficantes se valieran con más frecuencia de herramientas virtuales para captar a sus víctimas, especialmente mujeres y menores de edad.

 

¿Cómo cambiaron los métodos de la trata de personas con la pandemia?

 

El informe de Naciones Unidas, basado en entrevistas con víctimas, revela que los traficantes fueron mucho más rápidos que los Estados a la hora de adaptarse a la "nueva normalidad".

 

"Los traficantes cambiaron su modus operandi muy rápido. Internet también fue su método en 2019 pero ellos son muy flexibles a la nueva situación, más que nosotros. La gente del Gobierno es muy rígida y necesita años para cambiar prácticas", analizó una de las víctimas de trata consultadas para el trabajo.

 

En efecto, la investigación corroboró que los traficantes de personas saltaron definitivamente a las redes sociales con la pandemia, captando posibles víctimas a través de "avisos de trabajo falsos".

 

Pero no fue el único cambio introducido por los criminales. La pandemia provocó el cierre de bares, casas de masajes y prostíbulos, sitios en que los traficantes de personas solían explotar a sus víctimas, por lo que los criminales optaron cada vez más por obligar a mujeres y chicas a ofrecer servicios sexuales en apartamentos privados.

 

También aumentó la explotación sexual en línea: el 31% de las víctimas consultadas para el informe indicaron que muchos de los servicios sexuales pasaron a ofrecerse a través de internet.

 

Fuera de internet, los traficantes que intentaron desplazar a sus víctimas de un país a otro también adaptaron sus prácticas, aumentando aún más los riesgos sufridos por las personas a las que explotaban.

 

El informe indica que con el cierre de fronteras, las rutas de la trata de personas "se volvieron más complejas, largas y peligrosas" que antes de la pandemia de COVID-19. Paradójicamente, con la pandemia se hizo más común que las víctimas de trata fueran trasladadas por tierra, dado que los criminales vieron que, debido a las medidas sanitarias, los guardias fronterizos eran más laxos en el chequeo exhaustivo de los vehículos.

 

Mujeres haitianas y venezolanas, principales víctimas

 

El informe realizado por Naciones Unidas pone uno de sus focos sobre la situación de las mujeres jóvenes de Venezuela, que con la pandemia se han convertido cada vez más en objetivo de los traficantes de personas.

 

Uno de los principales destinos de las víctimas venezolanas es Colombia. De hecho, y de acuerdo a datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en los primeros meses de 2020 la cantidad de víctimas venezolanas de tráfico de personas en Colombia había aumentado un 20% con respecto a 2019.

 

En tanto, un informe correspondiente a 2021 divulgado por la Embajada de Estados Unidos en República Dominicana asegura que el país centroamericano "es un destino para los turistas sexuales, principalmente de Norteamérica y Europa, para el tráfico sexual de niños".

 

De acuerdo al documento, "el tráfico sexual de niñas de 15 a 17 años se produce en las calles, en los parques y en las playas".

 

La captación de estas menores se produce generalmente con internet como herramienta, ya que "se utilizan los chats de WhatsApp y las redes sociales para atraer niños y explotarlos".

 

El informe estadounidense identifica dos trayectorias de la trata de personas en República Dominicana: por un lado el de mujeres haitianas y venezolanas en el país centroamericano y por otro el de las propias mujeres y niñas dominicanas que son captadas en el país para ser explotadas en Sudamérica, el Caribe, Europa, Medio Oriente y los Estados Unidos.