“Bombé”, una nueva droga fabricada en la República Democrática del Congo con catalizadores de automóviles convierte a los consumidores en “zombis”, pues hace que los adictos caminen de manera lenta y torpe sin ninguna expresión en su rostro; sin embargo, el gobierno pretende regularla.
De acuerdo con el semanario alemán Der Spiegel, los traficantes obtienen esta droga de los catalizadores de los coches estacionados y lo sustituyen por hilos metálicos, ya que esta componente tiene tramadol, nitrilo, dolareno y ampicilina. Asimismo, un mecánico congoleño dijo al medio que ''varios clientes le han entregado su coche en ese estado''.
A pesar de sus efectos, Felix Thisekedi, presidente del Congo, ha instaurado una comisión para discutir el uso de esta droga y conseguir regularla, pues se ha convertido en una epidemia. Asimismo, los médicos alertan sobre el consumo de esta droga, ya que las consecuencias son irreversibles y puede producir ''problemas de corazón y pulmón así como cáncer''.
Esta droga tiene su mayor punto de consumo en Kinshasha, una de las ciudades menos habitables del planeta por las deplorables condiciones en las que los ciudadanos viven, y buscan en el “bombé” una alternativa para sentirse mejor.
La sustancia tiene la apariencia de un cristal con polvo marrón y se puede consumir de diferentes maneras. Esnifarla es la manera más sencilla, pero también se puede fumar como un cigarrillo.
Algunos adictos entrevistados por el medio alemán, refirieron que esta droga solo cuesta un euro, por lo que para ellos es asequible y además ''hace la vida más fácil''. Dado que su tráfico se ha extendido en estos barrios, la Policía ha arrestado hasta a 100 personas en los últimos días.
Además, afirma que no produce alucinaciones ni estados de embriaguez, sino que “te sume en un vacío en el que sientes indiferencia y nada del entorno te hace infeliz”. Afirman que los pandilleros lo consumen antes de las peleas callejeras para sentir esa indiferencia.