Josafat Camacho, presidente médico de la Federación Mexicana de Diabetes, informó que el COVID-19 no solo deja estragos a nivel pulmonar de quienes padecen la enfermedad, sino que presentan cuadros de glucosa alta y daños al páncreas sin que tuvieran antecedentes de tales condiciones.
En rueda de prensa, el especialista explicó que estos padecimientos podrían ser atribuidos a una destrucción del páncreas ya sea por el COVID-19 o el tratamiento farmacológico con cortisona para reducir la inflamación en pacientes contagiados.
Al respecto dijo: “En los pacientes que llegaron a los hospitales a atenderse por estar contagiados de COVID-19 encontraron que muchos de ellos llegaron con niveles de glucosa alta, sin tener diabetes. Aunque sabemos que la mitad de los diabéticos no saben que lo son y quizá se les detecta al momento de ser ingresados.”
Sin embargo, detalló que hay elementos suficientes para determinar que el SARS-CoV-2 afecta al páncreas y lo destruye. “Se ha demostrado que hay destrucción de células beta. Entonces estaríamos hablando de una nueva diabetes secundaria al COVID-19”, dijo.
Aunque refirió que es muy prematuro saber si esta diabetes desarrollada por el coronavirus será temporal o se trata de una condición de por vida, y por ello destacó que la diabetes es una enfermedad que, de no controlarse, reduce la vida de una persona entre ocho y 10 años.
Asimismo, detalló que en México hay 13 millones de personas -de una población total de 126 millones- diagnosticadas con diabetes, y una cifra similar podría padecer la enfermedad sin saberlo y no se atendería, lo cual es más riesgoso.
Además, lamentó que el país enfrente tres pandemias: la de diabetes, la de obesidad y la de COVID-19, “cuya suma es catastrófica para México”, que ocupa el sexto lugar a nivel mundial en casos de diabetes.
Con base en datos de la Organización Mundial de la Salud, la diabetes afecta a más de 422 millones de personas en el mundo, de los cuales, 62 millones han sido diagnosticadas en la región de las Américas.