El cine de Salvador Toscano durante la Revolución mexicana

Foto: Radio BUAP

La Revolución mexicana fue un evento tan trascendente en la vida del país, que el cine se convirtió en una gran herramienta para compartir entre sus espectadores las emociones e ideologías que provocó. Hoy nos adelantamos en esta columna a la conmemoración de su 111 Aniversario.

 

Así pues, la Revolución mexicana fue un periodo en que el pueblo se levantó en armas el día 20 de noviembre de 1910, impulsado por varios factores, entre los que destaca la inconformidad por el gobierno autoritario que desde 1876 encabezó el general Porfirio Díaz.

 

El movimiento armado propició que documentalistas se enrolaran en las filas de los diversos ejércitos que participaron en la gresca y retrataran desde el interior mismo de los batallones, tanto rurales como federales, la socialización y los enfrentamientos, que capturaran el momento exacto de las muertes de uno y otro bando.

 

Para 1897, los enviados de los hermanos Lumiere, Claude Ferdinand Bon Bernard y Gabriel Veyre, vendieron material y equipo a algunos cuantos que tuvieron iniciativa y recursos para adquirirlos. Uno de ellos fue el ingeniero Salvador Toscano, quien comenzó a filmar, tomando testimonios de la vida nacional en los últimos años del porfiriato y de lleno en la Revolución mexicana.

 

Toscano comenzó filmando desde lo que hoy podríamos considerar como un remake de La llegada del tren en algún lugar de México, hasta desfiles y actos oficiales de Díaz y sus colaboradores, los cuales usaba para proyectar en lo que fue considerada la primera sala de exhibición pública de películas en nuestro país abierta por el propio Salvador, la cual se llamó El Cinematógrafo Lumiere, ubicado en la calle de Jesús María, del Centro de la Ciudad de México.

 

Ya en la época de la Revolución mexicana, Toscano fue parte indispensable para capturar, gran parte de los testimonios sobre las batallas y la vida cotidiana en general en aquella época.

 

El nativo de Ciudad Guzmán, Jalisco, filmó diversas escenas del conflicto armado, material que posteriormente fue editado por su hija Carmen Toscano de Moreno Sánchez, quien ofreció a la cinematografía nacional el documental “Memorias de un mexicano” (1949), primer legado formal del cine documental de la Revolución, que ha sido definida como una película en la que “se muestran con toda claridad los episodios de esos años de transición entre la dictadura y la época revolucionaria” .

 

Junto con Guillermo Becerril, otro documentalista de la época, Toscano realizó el montaje del documental llamado “Invasión norteamericana” o “Los sucesos de Veracruz” (1914), el cual estaba integrado por “imágenes de diversos camarógrafos y una longitud de 1,000 metros” , que se exhibió en muchas salas de cine del país, haciendo una denuncia frontal ante la situación que retrata.

 

Sólo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico trejohector@gmail.com o sígame en mis redes sociales “Cinematografo04” en Facebook y Spotify, así como “Cinematgrafo04” (sin la “ó”) en Twitter.

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