#Ruta2024 La Construcción del Poder

Bajo la Teoría del Selectorado, el objetivo principal de un líder es permanecer en el poder. Para lograrlo, el líder debe mantener la alianza que le llevó, justamente, a tal nicho de poder.

 

Según esta tesis, descrita en La Lógica de la Supervivencia Política, la integración de la jerarquía del poder se establece a través de tres tipos de personajes: los esenciales, influyentes e intercambiables.

 

Eduardo Rivera está jugando al poder, en el mejor de los sentidos. Su reto es llegar a la gubernatura y por eso necesitaba la dirigencia estatal del PAN, para que sus esenciales tomaran mayor jerarquía.

 

El grupo político que está integrando el aspirante a gobernador, también incluye a los influyentes, perfiles sociales que nutrirán esta alianza con la que pretende llegar a Casa Puebla.

 

En las elecciones internas del PAN, nuevos esenciales e influyentes comenzaron a abandonar su condición de intercambiables.

 

Por ejemplo, Jesús Zaldívar y Jorge Gómez contribuyeron a la victoria de Augusta Díaz de Rivera y Marcos Castro incrementando su cercanía y operatividad con Eduardo Rivera.

 

En la teoría del poder ambos pueden considerarse como esenciales e influyentes porque luego de demostrar su influencia al interior de los liderazgos del partido se convierten en piezas clave para el gran rompecabezas llamado: gubernatura.

 

Bajo la Teoría del Selectorado no tiene sentido criticar el control que el grupo riverista ahora tendrá de los organismos panistas e incluso de los cargos que puede nombrar.

 

Por ejemplo, es evidente que Eduardo Alcántara será retirado de la coordinación de diputados panistas en el Congreso para dar paso a un nuevo esencial para el equipo de Eduardo Rivera.

 

De la misma forma, los comités municipales de todo el estado serán fortalecidos con la intención de llevar también a otros esenciales del riverismo a las presidencias. El objetivo es claro en este juego: construir el poder a través de una alianza de influyentes y esenciales.

 

Foucault afirma que el poder no es algo que posee la clase dominante y al no ser una propiedad en realidad es una estrategia permanente.

 

También por ello son tan importantes las sanciones y los perdones. No puede haber nuevos aliados sin que estos tengan en principio un temor a que alguna sanción les sea aplicada.

 

Ahí están los casos de Jesús Giles con la compra millonaria de tóner para computadoras o las asesorías que cobró Eduardo Alcántara al Comité Directivo Estatal.

 

Parte del ejercicio del poder radica en gran medida en la capacidad del grupo para sancionar a los anteriores enemigos y construir nuevas alianzas a través de la reconciliación con influyentes -nuevamente de acuerdo con la Teoría del Selectorado- menos agresivos.

 

La llegada de Eduardo Rivera aún luce a una distancia lejana, pero en realidad es el momento óptimo para que el alcalde reconstruya su tablero de esenciales para trabajar con los influyentes y así obtener en 2024 la gubernatura.

 

También por ello es una crítica pueril la de señalar que Eduardo Rivera está en un error por buscar la gubernatura. Él juega el juego del poder, al igual que el resto de los políticos del mundo. Y la estrategia es siempre moverse hacia arriba, pues el líder en una aldea puede ser un esencial en una sociedad más grande.