Genoveva firma el fin de su carrera política

Amable lector, cuando practicaba futbol un día sí y otro también en mis años dorados de juventud, había ocasiones en las que me dejaba dominar por la pasión y terminaba en pleitos con los rivales y mis compañeros de equipo.

 

Mi padre, que ya desde el cielo observa que no me agarre a trancazos en las canchas, siempre me decía que debía tener los pies calientes y la cabeza fría o de lo contrario el que saldría más afectado sería yo.

 

¡Cuánta razón tenía mi señor padre!

 

Pues esto no aplica solo para el futbol, sino para la vida en general. Hay que tener la cabeza fría en todo momento, sobre todo si nuestro futuro está en juego, algo que no entendió la exdirigente del PAN, Genoveva Huerta Villegas.

 

El berrinche que ha montado Huerta Villegas por tratar desesperadamente de retener la presidencia estatal del PAN la ha llevado a cometer errores que, sin temor a equivocarme, han condenado su “carrera” política.

 

Sí, así como lo lee, Genoveva Huerta ha firmado el fin de su insípida carrera en el mundo de la política con el mensaje que emitió ayer en redes sociales.

 

Y es que lo hizo con mucha rabia y poca inteligencia.

 

Sin argumentos, culpó de su derrota en la contienda interna al alcalde Eduardo Rivera, al gobernador Luis Miguel Barbosa, al minipartido PRI y al casi inexistente PRD.

 

Ya nada más le faltó incluir al arzobispo, al Club Puebla y a la mala suerte como culpables de una derrota que ella misma fue construyendo con sus acciones al frente del PAN, donde los militantes le cobraron la factura que desde hace meses advertimos en este espacio.

 

Como seguramente la impugnación no procederá y Augusta Díaz de Rivera asumirá el cargo como presidenta del PAN Puebla, Genoveva Huerta se quedará completamente sola en el mapa político.

 

Y es que debemos dar por hecho que tipos de la calaña de Jorge Aguilar Chedraui, Inés Saturnino, Eduardo Alcántara y Jesús Giles no meterán las manos al fuego por ella. Cual rémoras, estos personajes seguirán buscando de dónde agarrarse.

 

Nadie en su sano juicio querrá sacarse una foto con Genoveva o siquiera responderle el saludo, eso sin contar la investigación que tendrá seguramente en su contra por sus presuntos desfalcos a las arcas panistas.

 

Pies calientes y cabeza fría, es exactamente lo que le faltó a Genoveva Huerta, que ha terminado de golpe con su carrera política.