Las múltiples derrotas de la jefa Geno

Genoveva Huerta ya perdió, y en más de una dimensión.

 

El video que publicó este miércoles, en el que anuncia que impugnará la elección interna de su partido por las irregularidades cometidas, sería cómico si no fuera trágico.

 

Desde hace días fue revelada, en medios de comunicación, la estrategia que usaría Huerta Villegas para inflar los votos en favor suyo a través del “embarazo” de urnas electorales con personajes que suplantarían a verdaderos militantes.

 

Estos falsos militantes fueron perfectamente identificados como parte del equipo de Huerta Villegas. Por eso resulta risible, incluso desesperante, el mensaje que emitió la líder panista.

 

Ella creó todo el escenario para el fraude perfecto, pero como fue descubierta no lo pudo ejecutar.

 

Al perder la elección, pese a todas esas triquiñuelas, ella grita “al ladrón” como si la intención del robo electoral hubiera sido planeada y ejecutada por sus opositores.

 

El miedo y la desesperación obliga a hacer cosas sin sentido a la gente que enfrenta un momento de shock.

 

Cuando alguien enfrenta un choque, lo recomendable es que se auxilie por otra persona.

 

En el caso de Huerta Villegas la desesperación le ha llevado a publicar este video que realmente es un sin sentido. Tras las filtraciones ¡todo Puebla sabía que ella había organizado el intento de fraude electoral!

 

Quejarse de que este ocurrió, pero en su contra, es simplemente demencial.

 

Por eso está perdiendo, no solo la dirigencia sino cualquier resquicio de altura política que le permita tener una salida digna y acuerdos.

 

Incluso, si se repitiera la elección enfrentaría un doble boicoteo por parte del panismo.

 

El choque que sufrió Genoveva fue contra la realidad.

 

Y la realidad fue que se burló de la militancia en las elecciones pasadas.

 

Por eso los panistas votaron en su contra.

 

Pero ella no lo quiere reconocer. Sigue en shock, el de la desesperación y el miedo.

 

Porque sabe todo lo que enfrentará: descubrimiento de anomalías financieras y ausencia de un cobijo político.

 

Es lo que hay.

 

Solo lo que hay.