Científicos investigan a personas con inmunidad natural frente al COVID-19

Foto: Pixabay

Tras dos años de pandemia, científicos investigan por qué hay gente que resiste el contagio del COVID-19, incluso si no está vacunada, mientras que otras personas, aun con tres dosis de inmunización, han resultado infectadas hasta dos veces. El objetivo es desarrollar una vacuna que contrarreste las futuras mutaciones del virus.

 

De acuerdo científicos, citados por el diario británico Daily Mail, existe la posibilidad, cada vez más creíble, de que haya algunas personas que sean naturalmente resistentes al COVID-19 incluso cuando muta, por ello, esta situación es objeto de investigación en todo el mundo.

 

Según refiere el citado medio, los expertos esperan descubrir pistas que los ayuden a desarrollar una vacuna a prueba de variantes que podría evitar enfermedades graves de COVID-19 para siempre.

 

En este sentido, investigadores de Estados Unidos y Brasil analizan posibles variaciones genéticas que podrían hacer que ciertas personas sean inmunes a la infección, por ello en el University College London (UCL), los científicos estudian muestras de sangre de cientos de miembros del personal médico que, aparentemente, evitaron contraer el virus.

 

El análisis de la sangre sorprendió a todos los expertos, ya que descubrieron que los sujetos analizados no tenían anticuerpos contra el coronavirus, lo que significaba que era poco probable que alguna vez hubieran sido infectados.

 

Asimismo, descubrieron otras células del sistema inmunológico, llamadas células T, que sirven como defensa ante los elementos invasores. Mientras que los anticuerpos impiden que las células virales entren en el cuerpo, las células T las atacan y las destruyen.

 

Y mientras que los anticuerpos pueden disminuir en cuestión de meses después de la vacunación, las células T permanecen en el organismo por más tiempo y habrán eliminado el virus antes de que tenga la oportunidad de infectar células sanas o causar algún daño, opinan los expertos.

 

Esta protección, sugieren los científicos, provino de una exposición regular en el pasado, a través de sus trabajos, al tratar con pacientes enfermos o enfrentar otros tipos de coronavirus menos destructivos, de los cuales cuatro cepas causan resfriados comunes.

 

Por su parte, expertos del UCL analizaron cientos de muestras de sangre recolectadas en 2011 y descubrieron que alrededor de una de cada 20 también tenía anticuerpos que podrían destruir al COVID-19.

 

Por último, las muestras de niños mostraron los niveles más altos de anticuerpos, lo cual se habrían generado al estar expuestos regularmente a los coronavirus que causan el resfriado, al mezclarse con muchos menores en la guardería y el colegio, lo que podría explicar por qué, ahora, el COVID-19 deriva en enfermedades graves en este grupo de edad.

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