Recuperarse de un resfriado podría servir como protección contra COVID-19

Foto: Pixabay

Un nuevo estudio publicado en la revista científica "Nature Communications", dirigido por investigadores del Imperial College de Londres, afirma que las personas con altos niveles de células T, originadas tras superar un resfriado, tienen menos probabilidades de contagiarse de COVID-19.

 

Los expertos afirman que la presencia de estas células en el organismo al momento de la exposición al virus influye en que alguien se infecte. Además, estos hallazgos brindan un modelo para desarrollar una vacuna universal que podría combatir las variantes actuales y futuras del COVID-19, incluida ómicron.

 

"La exposición al virus del SARS-CoV-2 no siempre da lugar a la infección, y hemos querido entender por qué. Hemos descubierto que los altos niveles de células T preexistentes, creadas por el organismo cuando se infecta con otros coronavirus humanos como el resfriado común, pueden proteger contra la infección con el virus del COVID-19”, explica Rhia Kundu, autora del estudio, del Instituto Nacional del Corazón y los Pulmones del Imperial College de Londres.

 

El estudio, que comenzó en septiembre de 2020, contó con la participación de 52 personas de Reino Unido que vivían con alguien contagiado de SARS-CoV-2. A los sujetos de estudio se les practicó pruebas PCR al principio, cuatro y siete días después de la exposición para determinar si habían resultado infectados.

 

Lo anterior permitió a los investigadores analizar los niveles de células T preexistentes inducidas por infecciones del coronavirus del resfriado común, que también reconocen de forma cruzada las proteínas del SARS-CoV-2.

 

De esta manera, los expertos descubrieron que había niveles más altos de células T de reacción cruzada en 26 personas que no se infectaron, respectó del resto, que sí se contagió. Estas células T se dirigieron a las proteínas internas del virus del SRAS-CoV-2, en lugar de a la proteína de la espiga de la superficie del virus, para protegerse de la infección.

 

Hasta el momento las vacunas no generan una respuesta inmunitaria a estas proteínas internas, por lo que el estudio de estas células podría derivar en el desarrollo de un antígeno de protección duradera contra las variantes del COVID-19, pues las células T persisten durante más tiempo que las respuestas de los anticuerpos.

 

"Nuestro estudio proporciona la prueba más clara hasta la fecha de que las células T inducidas por los coronavirus del resfriado común desempeñan un papel protector contra la infección por el SARS-CoV-2”, refiere el estudio.

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