COVID-19 pierde 90% de su capacidad de contagio 20 minutos después de su exposición

Foto: Pixabay

Una de las claves para combatir la pandemia de COVID-19 radica en saber cuánto tiempo tarda el virus en desaparecer del aire, y al parecer, un reciente estudio, que simula cómo sobrevive el virus tras ser exhalado, halló la respuesta, pues concluyó que el SARS-CoV-2 pierde 90% de su capacidad para infectar en los 20 minutos posteriores a su transmisión en el aire.

 

De acuerdo con la investigación, liderada por Jonathan Reid, director del Centro de Investigación de Aerosoles de la Universidad de Bristol, Reino Unido, el coronavirus pierde 90% de su capacidad de infección a los 20 minutos de transmitirse por el aire, y la mayor reducción de contagio sucede en los primeros cinco minutos.

 

En entrevista para el diario The Guardian, el científico dijo este hallazgo evidencia que la transmisión se produce a corto alcance, por lo que las medidas de distanciamiento social y el uso de cubrebocas son fundamentales, pues "el mayor riesgo de exposición es cuando estás cerca de alguien", afirmó.

 

En este sentido, aunque Reid no rechaza que las personas se puedan infectar a distancia, explica que "cuando te alejas, no solo se diluye el aerosol, sino que también hay menos virus infeccioso porque el virus ha perdido infectividad".

 

Para llevar a cabo la investigación, científicos de la Universidad de Bristol desarrollaron una tecnología que simula lo que sucede con el aerosol durante el proceso de exhalación, por medio de la cual han podido determinar que, a medida que las partículas virales están fuera de las condiciones húmedas y ricas en dióxido de carbono de los pulmones, pierden agua y se secan.

 

Sin embargo, la velocidad a la que las partículas se secan varía respecto del grado de humedad del ambiente, aunque se detectó que, a niveles más bajos de CO2, la transmisión es más lenta, lo cual limita la capacidad del virus para infectar.

 

Por ejemplo, si la humedad es inferior al 50%, como en una oficina, el patógeno perdía alrededor de la mitad de su infectividad en cinco segundos. En tanto que en una ducha, que presenta hasta 90% de humedad, 52% de las partículas infecciosas permanecía durante cinco minutos y solo 10% se mantenía luego de 20 minutos. Después de este lapso no había diferencias en la presencia del virus en ambas condiciones de humedad.

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