Morir en la calle, un golpe para el que nadie está preparado

Foto: Enfoque

La muerte, en la mayoría de los casos, es algo que llega por sorpresa; pero en algunas condiciones termina siendo un golpe para el que propios y extraños no están preparados, por ejemplo, cuando el último aliento llega en plena vía pública.

 

Entre diciembre y las dos semanas que han transcurrido de enero, Imagen Poblana contabilizó hemerográficamente 13 casos de muertes en la vía pública, de los cuales diez fueron personas en situación de calle y tres a consecuencia de un infarto.

 

En el primer escenario, destaca que tres de las personas en situación de calle tenían signos de violencia, específicamente un golpe en la cabeza u otras lesiones; sin embargo, ninguno tuvo indicios que pudieran establecer la causa de la muerte.

 

Dos de los casos violentos ocurrieron en el mismo sitio: la 11 Sur y 23 Poniente, en el Barrio de Santiago, por lo que incluso existen versiones sobre un hombre que podría estar ligado con las lesiones que sufrieron los indigentes antes de morir.

 

De los siete indigentes que murieron durante diciembre, uno mostró huellas de violencia, mientras que los otros seis son casos de muerte natural, es decir, que derivado del deterioro que implica vivir en la calle, perecieron en la acera o en alguna propiedad abandonada.

 

De los indicios recogidos por las autoridades, se establece que todos los indigentes que murieron en diciembre tenían problemas de adicción a las drogas o al alcohol, siendo parte del coloquialmente conocido "escuadrón de la muerte", como se nombra a un grupo de adictos que suele juntarse para beber o drogarse.

 

De los cinco casos documentados en enero, tres fueron personas en situación de calle que al igual que las de diciembre, sus cuerpos no fueron reclamados tras haber sido hallados en la vía pública.

 

Los dos casos más recientes, ocurridos el 12 y 13 de enero, así como uno más del 13 de diciembre, fueron muertes en la vía pública pero no corresponden a personas que vivían en situación de calle, sino que se trata de personas que sufrieron un infarto.

 

El caso del 13 de diciembre ocurrió en la colonia San Manuel, donde un hombre de 60 años perdió la vida mientras caminaba por la calle, solo, sin alguien que pudiera reaccionar de forma inmediata sino hasta que ya había fallecido.

 

Lo mismo ocurrió con el caso de ayer, cuando un hombre se desvaneció mientras se permanecía en la 5 Sur y 11 Poniente del centro histórico de Puebla, el cual como antecedente tenía un padecimiento por alcoholismo crónico.

 

Pocos sabríamos qué hacer

 

El miércoles 12 de enero la muerte sorprendió a Enrique y su caso refleja que muchos no estamos preparados para ver morir a alguien o auxiliarlo cuando está sufriendo un infarto.

 

Al momento en el que Enrique caminaba por la junta auxiliar de San Pablo Xochimehuacán, lo hacía en compañía de su hija Yessenia, quien al ver a su padre desvanecerse no pudo hacer nada para ayudarlo.

 

Pero su caso es del muchos, que no cuentan con los conocimientos para ofrecer los primeros auxilios, aunque en el caso de los infartos siempre se necesita de cierto equipo médico especializado para aumentar las posibilidades de salvar el paciente.

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