Trasladarse en bicicleta no es tan saludable en las grandes ciudades, revela estudio

Foto: Xinhua

Recientes investigaciones de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) revelaron que ciclistas que transitan por zonas de gran flujo vehicular presentan señales de carboxihemoglobina, una proteína formada por la exposición al monóxido de carbono que puede generar diferentes niveles de asfixia.

 

Esta condición, provocada por los contaminantes atmosféricos, podría producir secuelas como pérdida de la orientación temporal y la disminución del rendimiento físico.

 

El estudio, que contó con la participación de estudiantes, docentes y administrativos de la universidad estatal colombiana, reveló que en lugar de entre 1% y hasta 2% de carboxihemoglobina —valores esperables para el ser humano—, quienes estuvieron expuestos tenían niveles de 3%, 4%, 5% y hasta 7%, "niveles muy elevados" de acuerdo al ingeniero ambiental, magíster en Toxicología de la UNAL y autor del estudio, Óscar David Díaz Fonseca.

 

Motivado por su propia experiencia como ciclista, Díaz pretendió analizar los efectos de contaminantes ambientales atmosféricos en estos deportistas urbanos, luego de su exposición al tráfico.

 

Como resultado, los participantes presentaron "un efecto inmediato en la pérdida de orientación temporal y una disminución del rendimiento en el ejercicio físico" al superar 5% de carboxihemoglobina.

 

Por otra parte, el especialista sostuvo que es necesario continuar las investigaciones para aquellos niveles donde la proteína continúa por un tiempo más prolongado.

 

En total, 37 personas participaron del estudio de forma voluntaria, tras cumplir con ciertos requisitos: tener la mayoría de edad, pertenecer a cualquier facultad de la UNAL, tener al menos seis meses de desplazamiento con la bicicleta con al menos tres veces a la semana y no poseer cardiopatías o enfermedades respiratorias.

 

Todos ellos realizaron dos recorridos de 14 kilómetros en suma: uno en alta exposición y uno en baja y se sometieron —tanto antes como después de pedalear— a extracciones de sangre, así como espirometrías para medir los niveles de carboxihemoglobina y el flujo de sangre en los pulmones, respectivamente.

 

Díaz afirmó que "si bien ha aumentado el uso de bicicletas, también lo ha hecho el de vehículos automotores y eso es un problema" que se agrava por la mala infraestructura que rodea a este medio de transporte.

 

“Cuanto más separadas estén las ciclovías del tráfico vehicular, menor será la exposición a diferentes contaminantes atmosféricos, como en este caso a la carboxihemoglobina”, sostuvo el investigador, que recomendó continuar estudios de esta índole, que en Latinoamérica son pioneros pero que ya se realizan en otros partes del mundo como Europa o EU.

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