El pasado 11 de febrero, la policía de Florida acudía a un llamado de emergencia que terminaría siendo una escena del crimen. Un hombre había sido apuñalado más de 140 veces y su esposa era la principal sospechosa. Recientemente, un juez ha declarado a la mujer culpable de este hecho.
Según el portal CNN, quien llamó a la policía fue el hijo de la acusada. Al llegar a su casa después del trabajo, él se percató que en el suelo de la cocina se hallaba el cuerpo de su padrastro, Melvin Weller y contactó con las autoridades. Al preguntarle quién más se encontraba en la escena del crimen, él dudó en responder, pero confirmó que su madre, Joan Burke, estaba en el lugar.
Cuando las autoridades llegaron hallaron el cuerpo sin vida del hombre y a su lado utensilios de limpieza. Todo lugar en torno al cuerpo estaba manchado con salpicaduras de sangre y en el fregadero había un cuchillo carnicero.
Mientras inspeccionaban la vivienda, los oficiales encontraron a la sospechosa “recostada pacíficamente” en su habitación y tras mandarla al hospital para evaluarla, los médicos encontraron laceraciones en sus manos.
Días después del homicidio, la policía halló una maleta con una bata manchada de sangre y algunas pertenencias de la víctima, además, según informaron, el hombre de 62 años estaba en estado de postración. Con esta evidencia, el juez ordenó la detención de la agresora de 61 años, sin derecho a fianza mientras el proceso legal finaliza.