¿Cuánto gastaron los poblanos en cubrebocas por dos años?

Foto: Enfoque

A partir del jueves 12 de mayo, el uso del cubrebocas en Puebla ya no es obligatorio y ya será decisión de cada persona si mantiene el uso de este artículo de higiene o confía en no contagiarse de COVID-19 ante la baja de casos de este virus.

 

Desde hace dos años, el cubrebocas se convirtió en acompañante infaltable de los poblanos. Aunque algunas personas se empeñaron en no usarlo, en algún momento se vieron obligados a portarlos por los decretos emitidos por el Gobierno de Puebla.

 

 

Finalmente, el Gobierno Estatal ha determinado permitir que la sociedad ya no use cubrebocas, aunque es una realidad que la gran mayoría de los poblanos aún considera seguir usándolo hasta que el virus se disperse más.

 

El cubrebocas se convirtió en parte de los artículos esenciales en todas las familias, que constantemente tuvieron que invertir parte de sus ingresos en la compra de estos, convirtiéndose en uno de los principales gastos de las familias.

 

Al principio de la pandemia, los cubrebocas llegaron a alcanzar precios exagerados, sobre todo los KN95, que eran los más recomendables y que llegaban a costar hasta 300 pesos por cada cubrebocas de este tipo.

 

Mientras tanto, los cubrebocas quirúrgicos y tricapa se ofertaban por cajas de 100 cubrebocas en 350 pesos. Considerando la necesidad de cambiarlo constantemente, una familia de cuatro personas compraba una o dos cajas en promedio al mes.

 

Conforme fue avanzando la pandemia, los cubrebocas KN95 bajaron su costo y la caja con 50 de estos cubrebocas se vendía en 280 pesos. Por su uso más prolongado, se podía adquirir una caja cada dos meses en las familias.

 

Si a esto aumentamos que comenzaron a fabricar cubrebocas especiales para niños, con un costo promedio de 200 pesos la caja de 50 cubrebocas, el gasto aumentaba en cada familia.

 

Tomando en cuenta estos costos y el aproximado de uso de cubrebocas, cada familia poblana gastó en promedio 4,800 pesos en cubrebocas durante la emergencia sanitaria, eso sin contar otros gastos en gel antibacterial y máscaras protectoras.

 

Aunque disminuirá considerablemente, este gasto seguirá presente en muchos hogares, que quieren evitar un nuevo brote de COVID-19 y de manera responsable seguirán usando cubrebocas en lugares cerrados.

Notas Relacionadas