De la fiesta a la tumba: la violencia en bares clandestinos

Foto: Enfoque

Los bares en Puebla se han convertido en un lugar asociado a la violencia y a la distribución de drogas. Si bien muchos están en regla y son centros de esparcimiento que operan dentro de la legalidad, existen otros más que se mueven en la clandestinidad y han sido cooptados por la delincuencia.

 

Los permisos para la venta de alcohol son de los más complicados para su trámite y obtención, aunado al precio y demás requisitos, por lo que muchos bares operan sin permisos, según confirmaron fuentes policiales consultadas por Imagen Poblana.

 

Las fuentes consultadas explicaron que en bares que operan sin permisos hay una mayor afluencia de actividades ilícitas pues los dueños reciben beneficios de estas actividades y tampoco pueden denunciar pues sus negocios se verían afectados.

 

Además de que todo lo anterior no justifica la operación de estos bares clandestinos, hay que recordar que muchos de estos espacios se han visto involucrados en casos donde se atenta contra el bien más preciado de las personas que es la vida.

 

A continuación, Imagen Poblana hace un recuento de algunos casos en los que los bares han sido escenario de hechos violentos o han servido para captar a víctimas de delito.

 

Feminicidio en Tehuacán

 

Uno de los casos más recientes fue el de Linda, una mujer de 30 años que murió en condiciones aún no aclaradas dentro de un inmueble que operaba como bar clandestino, en el municipio de Tehuacán.

 

El novio de la víctima, de 40 años, permaneció en el lugar y llamó a la ambulancia argumentando que tras tener una fuerte discusión, donde incluso hubo forcejeos, ella se desvaneció y fue en ese momento cuando llamó para pedir la ayuda de paramédicos.

 

El inmueble fue asegurado por la Fiscalía General del Estado para efectuar las investigaciones conducentes, siendo este hecho el que reveló que el bar operaba sin permisos y que ya había sido reportado por los vecinos previamente.

 

El triple homicidio en Misiones de San Francisco

 

Otro caso asociado con un bar de dudosa reputación es el triple homicidio de los hermanos Sill Moreno en Misiones de San Francisco, quienes fueron asesinados tras haber acudido al bar “El 24” en este conjunto habitacional ubicado en el municipio de Coronango.

 

Dicho bar fue el último sitio al cual asistieron los jóvenes y tras su desaparición el 30 de abril, surgieron versiones acerca de que era un lugar relacionado con la venta de drogas, lo cual se le relaciona con el crimen contra los jóvenes.

 

Si bien las autoridades no han detectado que en dicho inmueble haya ocurrido el crimen, si se presume que pudo ser donde los responsables captaron a las víctimas, aunque todo esto sigue bajo investigación por parte de las autoridades.

 

El alcohol y el mercado Morelos

 

La venta de alcohol clandestino o en lugares sin permisos en la ciudad de Puebla sin duda tiene como referencia el mercado Hidalgo y sus alrededores, lo que se puede confirmar con hechos violentos asociados a estos espacios.

 

En una revisión hemerográfica nos podemos remontar al 2019 cuando ocurrieron dos hechos violentos en el bar Laguna Azul, ubicado en el centro comercial El Campanario, justo frente al mercado Morelos.

 

En uno de los primeros sucesos, una mujer resultó herida de bala durante una riña entre clientes, lo cual ameritó la clausura del lugar, pero solo por unos días pues volvió a abrir solamente para albergar un nuevo hecho violento.

 

En este segundo caso, un hombre fue baleado en una nueva riña y fue llevado al hospital de la Cruz Roja donde finalmente perdería la vida, situación que desencadenó la clausura y cierre definitivo del bar.

 

El mismo mercado Morelos ha sido señalado por albergar locales que venden micheladas en plena vía pública, convirtiéndose en espacios donde ocurren riñas con personas heridas, pero que suelen encubrirse por los mismos locatarios.

 

Muchos botaneros operan bajo este esquema

 

Las fuentes consultadas por este medio indicaron que muchos de estos bares clandestinos operan bajo la modalidad de botaneros, es decir, ofrecen alimentos y bajo ese giro llevan a cabo la venta de alcohol, aunque en realidad este último producto es el que van buscando los clientes.

 

Aunque en la capital hay muchos botaneros, las fuentes consultadas expusieron que es principalmente en municipios de la zona metropolitana donde esta forma de operar ha proliferado sin importar la pandemia.

 

Municipios como Cuautlancingo, Coronango y San Pedro Cholula son los que más casos de esta índole presentan, siendo casas o locales discretos los que funcionan para albergar negocios de venta de micheladas o de comida con consumo de alcohol.

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