“Genovevos”, con la cola entre las patas ante Lalo

La valentía se les acabó a los incondicionales de la exdirigente estatal del PAN, Genoveva Huerta Villegas. Sin la sombra de “poder” que los cubría, hoy andan con la cola entre las patas buscando el amparo de Eduardo Rivera Pérez.

 

Desde que se veía el desplome de Genoveva en sus impugnaciones al proceso interno del PAN, los tres o cuatro miembros de su grupo político comenzaron a acercarse a Eduardo Rivera.

 

Aunque les duela, Lalo es hoy en día la máxima figura del panismo poblano y aspirante número uno a la candidatura a la gubernatura de Puebla.

 

Y por eso hemos visto desfilar a Carolina Beauregard, Guadalupe Leal, Eduardo Alcántara Montiel y hasta a la misma Genoveva Huerta en eventos de Eduardo Rivera, en lo que se puede tomar como una disculpa pública.

 

Pero faltaba el que podemos considerar uno de los principales huérfanos de Genoveva Huerta, el diputado medieval Oswaldo Jiménez.

 

Sí, el mismo que infamemente repartió gel antibacterial con su nombre para promocionarse durante la pandemia.

 

El mismo que en redes es muy valiente para condenar el aborto, pero huye al momento de enfrentar a grupos feministas.

 

Sí, el mismo que sueña con ser alcalde con un capital político tan pírrico que ni a regidor podría aspirar.

 

Ese señor diputado se dejó ver en el evento de Lalo Rivera en bulevar Forjadores. Con la cola entre las patas, escuchó atento al alcalde, asintió cada una de las palabras del edil y hasta se remangó la camisa para agarrar la podadora y cortar pasto.

 

Y es que la cubetada de agua fría que recibieron los llamados “genovevos” les hizo ver que muchos no tienen de dónde agarrarse para mantenerse en el mapa político de Puebla.

 

Por eso se deben tragar su coraje, ego y terrible fracaso para buscar la fresca sombra que hoy otorga el alcalde Eduardo Rivera Pérez.