Rejas y casetas, la explotación de espacios públicos que violan la ley

Foto: Enfoque

Rejas, casetas y otras estructuras que obstruyen áreas verdes o banquetas se encuentran por todas partes en la ciudad de Puebla, explotando áreas públicas para un beneficio particular y algunas veces escudándose en la inseguridad.

 

Recientemente el Ayuntamiento de Puebla retiró algunas casetas, principalmente de venta de periódicos, las cuales estaban abandonadas o inservibles por los años de no recibir mantenimiento.

 

Sin embargo, en unidades habitacionales y algunos puntos de la ciudad aún puede verse todo tipo de estructuras particulares en espacios públicos que son usadas como locales comerciales, en el mejor de los casos.

 

Este tipo de prácticas de algunos "vecinos o comerciantes gandallas" atenta contra el Reglamento de Desarrollo Urbano del municipio de Puebla, el cual es claro en la legislación respecto a todos los espacios que son considerados como vía pública, tales como jardines, banquetas, calles, callejones, privadas o cualquier vía sin importar que sea subterránea, superficial o aérea.

 

“Artículo 15. Para efectos de este reglamento, se entiende por vía pública, todo espacio destinado al libre tránsito y todos los inmuebles que se utilice para ese fin, ubicados en el territorio del municipio, dentro de los que se encuentran: las plazas, jardines, banquetas, calles, escalinatas, rampas, callejones, privadas, avenidas, bulevares, calzadas y en general, todo espacio que tenga ese carácter o uso, de manera subterránea, superficial o aérea.

 

“Es característica propia de la vía pública el servir para la ventilación, la iluminación y el asoleamiento de los edificios que la limiten, para dar acceso a los predios colindantes o para alojar cualquier instalación de una obra pública o de un servicio público", dice la ley al respecto.

 

Aunque hay la posibilidad de obtener permisos, esto en teoría es casi imposible ya que para modificar el derecho de vía pública, el interesado necesita demostrar que existe un bien mejor que el libre tránsito.

 

En el caso de los negocios instalados por particulares, que no corresponde al de las casetas o kioscos de periódicos, no se acredita un bien mejor que la vía pública pues se trata de un proyecto para explotación comercial en beneficio solamente de un particular.

 

En este sentido, el Artículo 17 del Reglamento de Desarrollo Urbano estipula que corresponde a la Dirección de Obras "dictar las medidas necesarias para remover los impedimentos y los obstáculos para el amplio goce de los espacios de uso público, en los terrenos a que se refiere el artículo anterior, considerándose de orden público la remoción de tales impedimentos".

 

¿Qué pasa en la realidad?

 

Como se indicó en un principio, hay particulares que ignoran el bien general y por diferentes partes de la ciudad podemos ver sus casetas, en las cuales se vende, principalmente, comida. Algunas de estas son fijas y otras móviles.

 

Su instalación causa molestia en algunos peatones deben de bajar de la banqueta para poder seguir su camino y esquivar este tipo de estructuras.

 

Otra variante son las rejas construidas en espacios que originalmente estaban destinadas para estacionamientos, principalmente en unidades habitacionales.

 

Estas estructuras que se hicieron bajo el pretexto de asegurar un automóvil ante robos, terminaron por convertirse en muchos casos en negocios de comida, talleres mecánicos o de herrería, o algún otro tipo de comercio.

 

Ante programas en anteriores administraciones para el retiro de dichas jaulas, muchos de sus dueños han recurrido al trámite de un amparo para mantenerlas, sin importar si estas afectan a la imagen pública o si se vuelven en una molestia para sus vecinos.

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