Así operan y esto cobran algunos “anexos” de la ciudad de Puebla

Foto: Enfoque

Los centros de atención de adicciones, mejor conocidos como “anexos”, han generado mitos respecto a su operación por los homicidios, hechos violentos y muertes repentinas de las personas que llegan ahí, voluntariamente o a la fuerza, buscando mejorar su vida.

 

En Puebla, al igual que en otros estados de la república, no existe una regulación específica para este tipo de lugares, por lo que el gobernador Miguel Barbosa Huerta anunció que en breve se harán adecuaciones a la Ley de Salud para tenerlos bajo mayor vigilancia.

 

 

Mientras esta reforma llega, hoy en día no se conoce exactamente cuántos anexos operan en Puebla, aunado a que muchos lo hacen sin ningún tipo de regulación o en casas que no fueron habilitadas para este fin.

 

Además, la mayoría no se guía por un método en específico de tratamiento, pues a pesar de que usan el popular emblema de "AA" de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos A.C., la realidad es que no todos están afiliados a este grupo.

 

¿Cómo operan?

 

Uno de los problemas de los anexos es la mala fama a la que se han hecho acreedores, por lo que Imagen Poblana acudió a uno de estos centros en la colonia Santa María, donde un encargado aceptó hablar anónimamente del trabajo que desarrolla desde hace veinte años.

 

Según lo expuesto, en este anexo atienden por igual a enfermos de alcoholismo o drogadictos, todo bajo un esquema de respeto, pues aseguran que ahí no les pegan ni los maltratan, una versión recurrente cuando se habla de estos lugares.

 

 El centro solo recibirá a una persona si va acompañada de algún familiar, no de un amigo ni de un compadre, esto debido a que se debe firmar una responsiva para evitar señalamientos por privación ilegal de la libertad.

 

El anexo que visitamos, cuyo nombre se reserva a solicitud del entrevistado, admite tanto a hombres como mujeres, aunque el 90 por ciento la población la integran varones.

 

Respecto al tratamiento, explica que cada uno de los internos estará ahí únicamente por 45 días, pues es el tiempo que se puede usar para poder enfrentar un problema de abstinencia y después brindarle ayuda al enfermo con su recuperación.

 

Durante su estancia las personas deben hacerse cargo de cosas básicas, como es lavar su ropa, ya que al momento de ingresar se les pide que lleven por lo menos dos cambios y un jabón para poder lavar.

 

¿Cuánto cobran?

 

Nuestro entrevistado menciona que el lucro de muchos de estos lugares es un mito, pues la mayoría sobrevive gracias a aquellas personas que se curaron de una adicción y buscan ayudar a otras personas que están en una situación difícil por el alcohol o las drogas.

 

 

En este sentido, explica que el único cobro que se hace es de 150 pesos y se usa principalmente para cubrir los honorarios del médico que acude a revisar el estado en el que llega el paciente, con lo que evitan recibir a alguien que requiera una hospitalización urgente.

 

Los alimentos también corren a cargo del anexo y se obtienen principalmente a través de los donativos de la gente; no obstante, existen familiares de pacientes que se sienten más tranquilos llevándole comida, aunque no podrán dársela en persona pues la visita únicamente es los domingos.

 

 "Nadie se hace rico trabajando o teniendo un anexo, esto lo hacemos porque queremos regresar algo a los lugares que nos ayudaron cuando caímos en desgracia", explica nuestro entrevistado.

 

Sobre la regulación que busca hacer el gobierno estatal, mencionó que es bueno, porque hay numerosos anexos que, a diferencia de donde él trabaja, operan en la clandestinidad pues ni siquiera ponen rótulos, dando la impresión de no querer que se enteren de su existencia.

 

Agregó que también sería bueno, si los regulan, que exista un apoyo por parte de la Secretaría de Salud para tener servicios médicos y que incluso se les puedan dar despensas para hacer más fácil la manutención de estos sitios.

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