Gran peso. Trabajo infantil, en México y el mundo

Con más de 160 millones de niños que trabajan en el mundo, México contribuye con 3 millones 300 mil, si bien hay diferencias en  las cifras que se manejan  públicamente. Ello puede deberse al esfuerzo que se hace internamente para disminuir la cifra, en la que contribuyen organismos internacionales. Las ofertas son programas, apoyos, becas, escuela a disposición. Los países que presumen de ser del primer mundo, no se salvan de tener grandes reductos de trabajo infantil. Las contradicciones que se viven en el interior de esos países, se reflejan en ese sector, pese a que su seguridad social está más desarrollada. La Unión Europea y Asia Central por ejemplo, tienen más de seis millones y el propio Estados Unidos un millón. Cifra que en el último caso no puede ser real si se conocen los  problemas sociales que tienen migrantes y sectores en desempleo, con un índice de 3.6 por ciento. El trabajo infantil es una de las principales evidencias, de que la seguridad social anda mal en un país. En África que tiene el primer lugar en ese problema, 9 de cada diez niños trabaja según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Más de 70 millones de infantes se suman a la jornada laboral en un continente en el que abunda la pobreza. Se sostiene que a diferencia del promedio del PIB que  hay en el mundo, de 1.1, África tiene solo  el 0.4 por ciento. Asia e Islas del Pacífico, reflejan el segundo lugar con 62 millones de niños que laboran. Cuba, que siempre está en la polémica, tiene estrictamente prohibida la ocupación infantil, si bien hay tareas que los padres imponen como una formación. En un país en el que la matrícula en la primaria es del 99.1 por ciento, informes de medios señalan que en la cifra que da Unicef sobre trabajo infantil, Cuba no aparece.

 

Las leyes laborales en México prohíben por edad y labor peligrosa

 

Aunque instituciones como Inegi y otras dan cifras concretas partiendo de  datos púbicos,  es difícil fijar una cifra total, porque es cambiante y en parte se expresa en el hogar, sin que trascienda. Un trágico ejemplo que si trascendió, fue el del niño Brandon Giovani una de las víctimas del accidente de la línea 12 el 4 de mayo del año anterior. El niño trabajaba con su padre y regresaba a la hora que ocurrió el accidente, pasadas las diez de la noche. Como él hay infinidad de niños que trabajan con sus padres y eso se ve a menudo en el campo. La permisividad de las leyes mexicanas hasta los 15 años, pone no obstante límites a varias situaciones, que son tajantes. La ley Federal del Trabajo prohíbe a los menores de edad, laborar después de las diez de la noche en industrias, hacerlo en lugares donde se expendan bebidas alcohólicas o pueda haber un mal ejemplo para ellos. Lo mismo se prohíben los lugares peligrosos. La situación que se fue generando en el país en las últimas décadas  en las que se  abandonó a millones de jóvenes que caían en la negación (Ninis les decían y llegaron a contarse 7 millones), favoreció la utilización de menores en el crimen  organizado  no solo por ellos mismos, sino por los sectores criminales que tenían en su poder menores de edad que no respondían ante la ley  de ciertos delitos. Metidos en los enfrentamientos muchos de ellos fueron asesinados.

 

Aquella niña que trabajaba en la calle y su destino fatal

 

La prohibición legal no alcanza una vigilancia estrecha. Hay niños que trabajan en las calles sin que haya familiares cerca. Una novela que causó impacto en Sonora no solo por el asesinato y violación de una niña de siete años, sino porque entró en la fecha histórica del fin de la pena de muerte en México, es La niña de los tomates, de Sergio Valenzuela Calderón (Instituto Sonorense de Cultura y editorial Garabatos 2007). Luz M. la pequeña agredida trabajaba en la calle vendiendo tomates y un hombre la invitó a su casa con el señuelo de comprarle toda la carga que traía. La condujo no obstante a otro sitio y ahí la encontraron tiempo después. La obra, ya mencionada en otra ocasión en estas crónicas, fue premiada por el Instituto. Valenzuela Calderón un excelente  escritor ya fallecido, hizo estudios y una carrera muy destacada en España. Varios libros evidencian su trayectoria en el estado del norte, una de ellas la novela De púrpura encendida. La niña de los tomates, breve, con una rigurosa presentación, casi de suspenso, exhibe varios aspectos del  trabajo infantil que es común en todos los países: la soledad con la que el menor suele aposentarse en la calle, la ingenuidad en la que cae ante personas que acechan y la confianza infantil  en personas que no la merecen. Ese es otro detalle que tanto la ONU como los países  que padecen el trabajo infantil, deben recalcar. Francisco R. de 27 años, el  asesino de Luz M. fue uno de los últimos a los que se aplicó la pena de muerte, en el país. Los finales fueron Los Huipas, indígenas del sur de Sonora, a fines de los años cincuenta del siglo pasado.