Toros y la exacerbación de la violencia

El escándalo que ha suscitado la suspensión definitiva de la llamada Monumental Plaza de Toros de México, impacta a sectores específicos de la sociedad. Las famosas faenas de toros son parte de una fiesta popular que no envuelve a un gran público. Son siempre los mismos aficionados. Es verdad que como negocio es importante para la ciudad de México y otros estados y  hay un porcentaje de empleos que produce, 80 mil directos y 146 mil indirectos según publicaciones, y es un factor turístico destacado. Pero tener logros a partir del sacrificio violento de animales, desestima la mayor ganancia que pueda obtenerse. Los defensores de esa fiesta hablan de muertes de otros animales, como los que se consumen o en las cacerías autorizadas. El extremo de críticas es para los que consumen carne. La discusión se da cuando se habla del equilibrio biológico natural en ciertas cacerías, pesca y en utilización de animales para cuyas muertes se obliga a la eliminación humanitaria. No parece ser el caso de los toros, cuya muerte es producto de una diversión y un festejo, en el que el toro es la presa de un gran negocio.

 

Se avanza en el mundo y el país la eliminación de corridas de toros

 

Una propuesta para quienes quieren que las corridas de toros continúen, se aferra a la no violencia. Eso se hace en pequeños toreos de los pueblos con terneras y otros animales como jugueteo o forma de diversión que no lastima. La inhumana forma como se agrede a los toros está incluso descrita en documentos y es parte de ese lenguaje especial, que creó esta fiesta. Hay tipos expertos en  el desarrollo de la corrida, que repugna a los que censuran esa actividad. Se enumeran estados del país como Guerrero, Sonora, Coahuila y  Quintana Roo, que no  aceptan las corridas y hay municipios en Hidalgo, Guanajuato,  Zacatecas, Querétaro y Tlaxcala que se oponen a esas corridas, según difundido por su propios medios. En América, países como Costa Rica, Nicaragua y Panamá entre otros,  niegan o aceptan las corridas siempre que no haya violencia en el animal. Más radicales son Uruguay que eliminó esas corridas en 1912 y Argentina que las prohibió desde el siglo XIX, en 1899. Países como Cuba, Canadá, Dinamarca, Italia y Reino Unido están en contra. Todo eso se repite cuando hay una campaña de clausuras de las fiestas taurinas sobre todo en  la ciudad de México, pero hay una respuesta incluso cerrada de quienes tienen grandes negocios en las plazas.

 

A costa de los toros, hay usos políticos y ataques mediáticos

 

Como en muchas cosas a México lo ven paradigmático. Los es por ejemplo  el que tiene más católicos en el mundo y también era claro que  se iba a mencionar como el dueño de la plaza privada más grande del mundo,  como es la plaza de toros de la CDMX. Diarios europeos mencionan que produce anualmente más de 300 millones de euros de ganancias. Se cuentan  216 plazas en el país, con más de 800 corridas anuales alentadas por 262 ganaderías. Es una matazón de toros permanente. El PVEM ha hecho campaña continua para eliminar esas corridas, pero desde muchos sectores hay personas con la misma solicitud. La propia esposa de AMLO, Beatriz Gutiérrez Müller se opone a esas corridas. Con orígenes desde el siglo XVI, el toreo ha pasado por varias circunstancias y hubo una ley en 1867 que prohibió las corridas. Pero los ganaderos se movieron como lo están haciendo en este momento y la derogaron en 1887. La propuesta de corridas sin violencia y sin exterminación del toro, se ignora en México en donde la gente va exacerbada a ver sangre y violencia en un animal. Es un problema social bastante acusado que exhibe los intersticios de un sector violento, en las corridas. Por ello deben de ser canceladas totalmente en el país.