Sí, el PRI es el “Christian Nodal” de la política

Amable lector, los que me conocen saben que considero al “influencer”, “cómico”, “merolico” o como quiera llamarse a Chumel Torres, un tipo “equis” que no merece mayor atención.

 

Sin embargo, hoy se me atravesó un tuit de este personaje que realmente no tiene desperdicio.

 

“Amo a los exdirigentes del PRI queriendo que Alito renuncie porque ‘daña la imagen del partido’. Mijo, son EL PRI. Su imagen es la cara de Nodal, ya no hay remedio mijos”, escribió en el microblog Chumel Torres.

 

Me incomoda realmente darle la razón a este señor, pero definió perfectamente la situación del expartidazo en estos momentos, donde parece que el ente dominador de la política mexicana por más de 70 años está cerca de su fin.

 

Los fanáticos y no tan fanáticos de Christian Nodal, otra voz que no tolero, han criticado la infinidad de tatuajes que se puso en el rostro y el cambio de “imagen” que presentó tras su ruptura con la cantante Belinda, dejando ver que el señor vive una crisis mental y existencial que debe preocupar a sus familiares y amigos.

 

Pues el PRI también tiene la cara llena de tatuajes que no le permiten olvidar todos los errores que ha cometido en su historia. Los escándalos de “Alito” Moreno solo son el tinte y corte ridículo de cabello que les faltaba para ser el “Nodal” de la política.

 

Y es que el PRI no solo vive una crisis mental, sino vive una crisis que lo está llevando a terapia intensiva, donde ni con rayos láser logrará borrarse los tatuajes que han marcado su triste historia reciente.

 

Los triunfos electorales son la “Belinda” del expartidazo en estos momentos, pues representan a la novia que jamás recuperará un partido que hoy tiene como bastiones a pueblos donde el cacicazgo sigue presente.

 

Al PRI no lo salva ni una terapia psiquiátrica y todo apunta a que veremos al Revolucionario Institucional cayendo cada vez más bajo hasta llegar a ser similar a un “vagabundo” que pide a terceros (PAN) una migaja (posiciones) para sobrevivir.

 

Mientras eso sucede, en el PRI deben sonar fuerte todas esas canciones de desamor que escribe el señor “Nodal”, pues no les queda más que esperar el final “Botella tras Botella”.