La Estatua de la Libertad a 136 años de su llegada a Nueva York

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Un 17 de junio de 1886 llegó a Nueva York la Estatua de la Libertad, creación que desde finales del siglo XIX ha sido un símbolo que representa a Estados Unidos y transmite, como lo dice su nombre, un mensaje de libertad, esperanza, y oportunidades.  Hoy en día, es uno de los monumentos más importantes y visitados del mundo, junto con el Taj Mahal, La Torre Eiffel y la Gran Muralla China.

 

Concebida por el escultor francés Fréderic-Auguste Bartholdi, con 93 metros de altura y 225 toneladas de peso, la Estatua de la Libertad también refleja un mensaje ideológico neoliberal, y representa a su vez parte de la identidad nacional de Estados Unidos.

 

 La Estatua de la Libertad ha formado parte de diferentes representaciones cinematográficas como “El planeta de los simios”, la película que revelaría el supuesto fin del mundo como lo conocemos; “El día después de mañana”; la invasión de alienígenas en “El día de la independencia”, y la clásica “Sabotage” de Alfred Hitchcock. También es imposible no recordar a la colosal figura moviéndose por las calles de Nueva York en la segunda parte de “Cazafantasmas”.

 

La Estatua de la Libertad pertenece al signo de libra, pues, aunque llegó a Nueva York en junio, su inauguración tuvo lugar hasta el 28 de octubre de 1886, fecha que se instauró como su cumpleaños.

 

Uno de los sitios que se contemplaron para instaurar a la efigie también conocida como “Lady Liberty” fue Central Park, debido a que la primera vez que su creador Bartholdi visitó Nueva York pensó que sería un buen sitio para establecer la obra.

 

 El verde no es la tonalidad original de la Estatua de la Libertad. Este nuevo color lo adquirió a través de los años, producto de la oxidación. Y aunque el Congreso estadounidense planteó repintarla, las personas prefirieron este nuevo aspecto, por lo que solo arreglaron la antorcha recubriéndola de oro.

 

Finalmente, la Estatua de la Libertad fue utilizada como inspiración para el diseño de vestuario de la “host” de la Met Gala 2022, Blake Lively. A cargo del Atelier Versace, el vestido muestra primero una tela salmón, similar a la apariencia bronce que tenía el monumento en su llegada a Estados Unidos, y después revela un segundo tono, un azul verdoso que es el actual color de la Estatua.

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