Poblanos reprueban linchamientos, pero avalan escarmientos a ladrones

Foto: Enfoque

La justicia por propia mano desde la premisa que, en medio de una turba, podrás ser juez y verdugo de alguien llevándolo quizá hasta a la muerte, se ha convertido en algo que seduce a personas como las que el pasado 10 de junio lincharon a Daniel Picazo en Huauchinango.

 

Ya sea por inercia, impotencia o desconfianza en las autoridades, los linchamientos se han vuelto más frecuentes y los resultados trágicos terminan por confirmar que las víctimas no eran culpables de lo que se les acusaba al momento de ser agredidos.

 

De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob), en lo que va del 2022 se han registrado 11 casos de linchamientos, de los cuales las autoridades han logrado rescatar a 15 personas, una suerte que Daniel Picazo no corrió.

 

La misma dependencia señala que se ha brindado capacitación a 144 ayuntamientos con protocolos para la prevención de linchamientos, aunque esto no evitó que durante el 2021 se presentaran 96 casos, en los cuales 123 personas fueron rescatadas y dos perdieron la vida.

 

No lo harían, pero no lo condenan

 

Imagen Poblana consultó a cinco pobladores de Cuautlancingo, un municipio donde han quemado patrullas en protesta por la inseguridad, a fin de conocer su postura respecto al linchamiento y si ellos participarían en uno.

 

La respuesta fue unanime, ninguno de los entrevistados reconoció que participarían en un linchamiento, aunque sí aplaudieron que a veces la gente retenga ladrones que están plenamente identificados para darles un escarmiento antes de entregarlos a la policía.

 

"Varias veces la gente de San Lorenzo ya agarró a uno que otro y siempre les dan una calentadita antes de que se lo lleve la policía (...) Yo no creo que haya que matarlos, menos cuando son inocentes, pero creo que yo no participaría", señaló Julián.

 

Para los entrevistados el escarmiento físico sirve, según ellos, para que el presunto ladrón piense dos veces antes de regresar a robar a determinada calle o colonia, además algunos coincidieron en que muchas veces la policía deja libres a los detenidos.

 

"Siempre dicen los policías que si nadie los denuncia los tienen que liberar, pero los policías te lo dicen como intimidando porque te recuerdan que son muchas horas y que ellos no te pueden ayudar para denunciar, entonces por eso la gente mejor le da a los ladrones antes de que se los lleven", expuso Gloria.

 

Respecto a los hechos de Huauchinango, los entrevistados coincidieron en que estuvo mal porque los pobladores actuaron de forma precipitada, por lo que descartaron que ellos pudieran participar en algo así.

 

"Hace unos años que quemaron la patrulla, yo me metí y mis hijos querían ir pero no los dejé (...) una cosa es pegarle al ladrón o amarrarlo para que la gente lo vea, pero ya quemar a alguien es mucho más grave, yo digo, no sé qué habrá pensado la gente en ese momento", enfatizó Gloria.

Notas Relacionadas