Estadísticas a propósito de la diversidad LGBTTTIQA+

El 28 de junio de 1969, una redada policiaca en el bar Stonewall Inc, de Nueva York, desató varias noches de protesta de personas con orientaciones sexuales e identidades de genero no normativas. La reivindicación de los derechos hizo primero de este día y luego de todo el mes de junio el del “orgullo”, con la finalidad de visibilizar y dignificar la vida de las personas con orientaciones e identidades diversas.

 

LGBTTTIQA+ es el acrónimo cuyas primeras tres letras son orientaciones sexuales (Lésbico-Gay-Bisexual), las siguientes dos con identidades de género (Transgénero-Transexual), la T y Q son expresiones de género (Travesti-Queer), la I (Intersexual) es una característica biológica, la A es una condición biológica (Asexual) y concluye con un signo más para indicar que está abierto a nuevas expresiones que se vayan descubriendo en el avance de la sociedad y la ciencia.

 

A pesar de que algunos suponen que las orientaciones, identidades y expresiones LGBTTTIQA+ son “algo nuevo”, “de los jóvenes” o “de moda”, la historia nos demuestra que siempre han existido, sólo que ahora les hemos podido nombrar con un mayor acercamiento y comprensión. También es importante señalar que no se deben utilizar estos términos como “etiquetas” ya que como en cualquier otro caso, los seres humanos deben ser libres de auto reconocerse de la forma en que les sea digno.

 

Muchas civilizaciones antiguas reconocían la diversidad sexual y de género. Las tribus norteamericanas, mayas, toltecas, mixes e incas hablan de seres de dos almas o de muchas almas para referirse tanto a personas que se identificaban con roles diferentes al de sus genitales o tenían prácticas sexuales diversas. En el caso de los griegos y los romanos, la homosexualidad era una práctica común, sobre todo entre la clase esclavista. No obstante, en el siglo IV, durante la dominación romana en Europa, Asia y África, la religión católica se convirtió en oficial y la tradición judeo-cristiana condenó la homosexualidad porqué atraía los castigos de Dios.  Al homosexual se le nombró sodomita y luego por extensión a todos los “pervertidos” en alusión a las ciudades bíblicas de Sodoma y Gomorra.

 

En la Edad Media, con la formación de la Inquisición, se persigue a homosexuales, lesbianas y todo quien manifieste conductas sexuales “diferentes”. Si la mujer debe reivindicarse ante la persecución medieval porque era acusada de bruja, los homosexuales también deben hacerlo. Ser acusado de sodomita, al igual que ser acusado de bruja, se volvió una calumnia, un arma que el Estado tenía para librarse de enemigos políticos. La acusación de brujería era incrementada con una acusación sexual y viceversa, a los acusados sexuales les imputaban actos de brujería como agravantes.

 

La invasión española que inició en 1492 implantó por la fuerza las ideas religiosas contra la diversidad sexual. Algunos grabados de la época muestran al sanguinario Nuñez de Balboa ejecutando nativos homosexuales. La destrucción de muchos documentos históricos nos hace dudar sobre la permisividad de la diversidad sexual en comunidades mexicas. Algunas fuentes señalan que estaba prohibida y castigada con la muerte. Otras fuentes señalan que se trató de un sincretismo que falsificó la historia para que los españoles combatieran rápidamente las prácticas no heterosexuales. Pero prohibición y práctica clandestina siempre caminaron juntas, basta leer los escritos del Marqués de Sade que acusa a clérigos de alto rango de practicar, entre otras cosas, actos de pederastia.

 

El Capitalismo, como hemos señalado en columnas anteriores, es patriarcal y lo mismo condenó y subsumió a la mujer como al homosexual. El socialismo soviético en sus inicios continuó la práctica represiva y eso se reprodujo en la mayoría de los países socialistas, incluido Cuba. Más tarde, el propio Fidel reconoció como error y hoy es Mariela Castro Espín, sobrina de Fidel, una férrea activista que logró incluir en la constitución cubana el reconocimiento de los derechos LGBTTTIQ.

 

En el país fue la Ciudad de México la primera en reconocer los derechos LGBTTTIQA+. La izquierda ha sido titubeante, pero se reconoce que es MORENA el partido con mayores iniciativas de inclusión. A pesar de las sociedades de convivencia, matrimonio y adopción entre personas del mismo sexo, el camino aún es largo: es necesario legislar y debatir en materia de infancias transgénero y transexuales; derecho a elegir la identidad de género; el respeto a la dignidad, pero sobre todo el Estado debe ser garante de la no discriminación. En la gráfica siguiente se muestra el porcentaje de personas que dijeron que hay poco o ningún respeto a sus derechos, sabe señalar que son las mujeres bisexuales, lesbianas y transgénero las más vulnerables.

 

Elaborado con datos de ENDOSIG 2018

 

Los datos fueron retomados de la Encuesta sobre Discriminación por Motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género que realizó CONAPRED en 2018. Muy recientemente INEGI levantó una Encuesta sobre Identidad de Genero y Orientación Sexual cuyos resultados podrían ser publicados en el segundo semestre del año, por lo que es poca la información estadística al respecto.

 

Se sabe sin embargo que las personas que se reconocen en la comunidad LGBTTTIQA+ tienen mayormente estudios superiores, por lo que la educación sigue siendo el principal factor para luchar contra el estigma y la auto represión. Más de una tercera parte se dio cuenta de su orientación o identidad diferente en la adolescencia, pero el miedo a la discriminación inhibió en muchos casos que se expresaran de forma libre.

 

No hay libertad política si no hay libertad sexual, la 4T deberá ser inclusiva y progresista y la lucha de la clase trabajadora mundial deberá seguir la máxima de Rosa Luxemburgo: “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

 

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

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