Vivanco-Mier, la dupla del desprestigio

Amigo lector, hay momentos en los que este columnista no entiende nada de política. Digo, si un personaje tiene mala fama y quiere mejorar su imagen busca cercanía con otros políticos que aún cuentan con respaldo social, eso quiero entender.

 

Pero hay otros que parecen decididos a hundirse solos cegados por un espejismo que les hace ver que tienen los argumentos necesarios para pelear un puesto de elección popular.

 

Desde hace mucho he pensado que la exalcaldesa Claudia Rivera Vivanco se ha rodeado de muchos incompetentes que desde el Ayuntamiento le endulzaron el oído y le pintaron una realidad que fue muy diferente a la que se vio en las elecciones del año pasado, donde fue derrotada contundentemente por Eduardo Rivera Pérez.

 

Uno pensaría que después de esto, Rivera Vivanco cambiaría su actitud y mandaría al diablo a todos esos “amigos” que parecen más enemigos que le han pintado un escenario donde ella es la política que Puebla espera.

 

Pero no, la actitud soberbia, prepotente y sobre todo egocéntrica de Rivera Vivanco sigue presente y va en aumento, pese a que es una de las exalcaldesas que más rechazo acumula de la sociedad poblana en estos momentos.

 

Dijera uno, pues Rivera Vivanco va a acercarse a un perfil que le sume. Pero no, ahora la expresidenta municipal ha decidido hacer alianza con “Cachito” Mier, que nada más no da una y que además se dedicó a denostarla a través del medio de comunicación cuyo director era Arturo R.

 

Ni como ayudar a Rivera Vivanco, quien con esta alianza con Mier Velasco, que tiene como objetivo obtener la presidencia estatal de MORENA y llevar mano en las candidaturas de 2024, va que vuela a un nuevo fracaso del cual tal vez no pueda levantarse.

 

Pero allá ella y sus malas decisiones (de siempre).

 

El peor hotel de Acapulco

 

Hace una semana, este columnista dio un paso muy complicado en su vida al darle después de dos años una despedida final a su señor padre, cumpliendo su última voluntad de dejar sus cenizas en su amado Acapulco.

 

La familia nos acompañó en un viaje de fin de semana que sirvió para recordar a Don Odilón como lo que era, una persona alegre y que lograba disfrutar de un puerto cada vez menos atractivo.

 

Decidimos pasar la noche en el hotel donde mi padre tenía un tiempo compartido, un lugar llamado “Hotel Aladinos”, que hoy en día es, sin temor a equivocarme, el peor hotel de Acapulco.

 

Trato descortés, falta de higiene, problemas en las habitaciones, instalaciones inservibles y costos exagerados son algunas de las “amenidades” de este hotel, que además ni siquiera está a pie de playa como para decirse que es de 4 estrellas.

 

Amigos, si van a Acapulco no se hospeden en este lugar. Mil veces les irá mejor en un hotelito de la zona de “La Quebrada” que en el “Hotel Aladinos”.