Economía europea se desmorona

Le dicen la locomotora de Europa y está en punto muerto. Se trata de la economía alemana que muestra señales de debilidad, en su conjunto sólo son equiparables a lo que sucedía antes de la segunda guerra mundial. Son tres indicadores fundamentales que están avisando, además de una grave crisis, el fin de una época.

 

Es la crónica de una crisis anunciada, hemos publicado en columnas anteriores que el mundo debe prepararse para una recesión global a partir de este semestre que ya inició. Son las secuelas del COVID-19 que agravaron a un paciente con una enfermedad terminal. La economía mundial empezó su declive en 2017 y la explicación la encontramos en Marx: el ciclo capitalista está llegando a su fin.

 

Europa, el bloque comercial más poderoso del mundo, parece estarse desmoronando ante la incapacidad de las políticas monetarias y fiscales para reavivar la economía. El país que impulsa el crecimiento europeo es Alemania y ahora está sumamente debilitado. Estos son los tres indicadores clave:

 

  1. Un inédito déficit comercial. La balanza comercial que es la cuenta que registra las exportaciones menos las importaciones reportó un saldo negativo de mil millones de euros para el segundo trimestre de 2022. Esto no había pasado desde que se lleva la estadística de Alemania unificada después de 1991. Un déficit comercial se traduce en un aumento de la deuda y es una señal que la capacidad productiva está en su punto más débil.

 

  1. Un estratosférico aumento inflacionario. Si bien los precios al consumidor se moderaron ligeramente en la última quincena, no así los precios al productor que tienen una tasa del 33%. Los precios al consumidor se miden en el mercado al menudeo; mientras que los precios al productor en el mercado al mayoreo y su componente principal son las materias primas. En teoría ambos índices van sincronizados, pero cuando hay un aumento en el precio de los productores, tarde o temprano lo terminarán trasladando al consumidor, así que en la inflación seguirá una senda de crecimiento en Alemania.

 

  1. El PIB alemán pierde dinamismo. Durante el primer trimestre del año la economía alemana apenas creció 0.24% y como se muestra en la gráfica siguiente está correlacionada con la economía de toda Europa, por tanto, un lento desempeño arrastrará a toda la región. El gobierno alemán recortó el pronóstico de crecimiento de 3 a 2%, sin embargo, los datos que se den a conocer la próxima semana podrían ajustarse hasta en un -1%, es decir, oficialmente la zona Euro terminará el año en recesión.

 

 

 

 

Elaboración propia con datos de EuroStat

 

 

Varios son los factores del lento crecimiento, hemos dicho que Alemania está importando más de lo que exporta y eso tiene un peso del 5% del PIB; los altos precios de los energéticos están presionando el alza de la inflación y el Banco Central Europeo prevé aumentar las tasas de interés hasta en 100 puntos base de aquí a diciembre.

 

Los economistas europeos están conscientes -y lo han manifestado públicamente- que aumentar las tasas de interés significará conducir a una recesión económica, pero están dispuestos a afrontarlo. El problema es que, dado que sólo hay un banco central para toda la zona Euro, los países en lo individual no tienen independencia para ejercer su propia política monetaria; las consecuencias serán para todos los países. Aquellos que no tienen la capacidad de Alemania podrían resentir más violentamente la crisis, entre ellos Grecia, Portugal y España.

 

Entonces, si la crisis es inminente la pregunta correcta sería ¿cuáles son las capacidades de Alemania para salir más rápidamente y volver a impulsar a Europa? Y aquí es cuando hablamos del cambio de época. Bajo las condiciones actuales es imposible que Alemania siga empujando el barco europeo. El neoliberalismo está acabado y veremos desfilar su cadáver en los próximos días. Francia es de los primeros países en sepultarlo, esta semana anunciaron la expropiación de la empresa eléctrica, mientras que Alemania hará lo propio y ya prepara un plan de rescate de la industria de energéticos.

 

En este escenario toma sentido las palabras de AMLO: “la crisis nos vino como anillo al dedo”. La economía mexicana es ahora de las más fuertes y confiables. Standard and Poor’s, la agencia calificadora, mejoró la perspectiva de México de negativa a estable en el nivel BBB+. El fin del neoliberalismo no es el fin del capitalismo, éste puede tornarse más violento ante la caída de las tasas de ganancia. Nos corresponde a los trabajadores aprovechar esta coyuntura mundial y asestar el golpe revolucionario. Sólo unidos venceremos.

 

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

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