Detención de Caro Quintero, buena a secas

Antes de iniciar con estas líneas, permítame hacerle una recomendación palomera, amable lector. Hay una serie que se puede encontrar en Netflix llamada “Brooklyn, Nine Nine”.

 

Esta serie cuenta la historia de un grupo de detectives sui-géneris de Nueva York, que resuelven casos en medio de situaciones hilarantes que merecen el aplauso del público. Es en pocas palabras, una serie para relajarse y reír un rato a carcajadas.

 

A qué viene esto, déjeme le cuento.

 

En uno de los capítulos de esta serie se aborda la detención de un asesino serial de los 70’s llamado el “Discoestrangulador”, quien tenía décadas en la cárcel y había logrado escapar.

 

Para esto se monta un operativo por aire y por tierra para detener al “peligroso” criminal de casi 90 años, quien es hallado escapando de manera muy lenta y sin poder escuchar por achaques propios de la edad.

 

Pues, amable lector, la detención de Rafael Caro Quintero me hizo recordar a la del “Discoestrangulador”, pues aunque fue uno de los criminales más peligrosos de los 80’s, el llamado “narco de narcos” no luce como un delincuente que pueda generar el peligro que provocó hace más de dos décadas.

 

Ojo, no digo que esté mal su detención, solo que no se debe hacer un festejo exagerado, sobre todo si la Federación se ha visto lenta en la captura de los nuevos capos de la droga en México.

 

Y es que el festejo exagerado del Gobierno Federal solo podría demostrar que no hay cómo capturar a los nuevos líderes del crimen organizado en México, por eso se debe celebrar que cayó un “emblema” del narcotráfico.

 

No sé usted, amable lector, pero la detención de Caro Quintero solo parece un tributo de la Federación a Estados Unidos, donde tiene cuentas pendientes “Don Rafa”, luego del seguro jalón de orejas que recibió el presidente López Obrador en su visita a Joe Biden.

 

En fin, no está mal que la Federación y todos esos enajenados amantes del lopezobradorismo festejen la detención de Caro Quintero, pero no exageren.