Futbol mexicano, sin respeto hasta para mascotas de equipos

Foto: Enfoque

Uno de los personajes que más da color a cualquier equipo de futbol sin duda es la mascota. Ya sean en forma de animales, objetos o personajes de todo tipo, estas botargas hacen que la experiencia en los estadios sea más divertida, sobre todo para esos pequeños aficionados que comienzan a empaparse del futbol.

 

Sin embargo, parece que los nuevos empresarios del futbol mexicano no han comprendido la importancia de una mascota en sus clubes, echando de los estadios a emblemas que habían acompañado a los equipos por años y que se habían ganado el cariño de toda la afición.

 

Lo anterior sucedió este fin de semana con la llamada “Chiva Loca”, emblemática mascota del Club Guadalajara que saltó por última vez a la cancha del Estadio Akron, luego de que el presidente de Chivas, Amaury Vergara, determinara que era momento de que se haga a un lado y no regrese a alentar al cuadro tapatío.

 

De acuerdo con Juan José Jiménez, quien se disfrazó por 40 años de la “Chiva Loca”, acusó que Amaury Vergara no conoce nada de la historia de Chivas y se lavó la mano en su despido argumentando que todo fue decisión de un consejo entre socios, cuando en realidad fue él quien decidió deshacerse de la mascota.

 

 

Esto no es nuevo en el futbol mexicano, pues hay que recordar que el Puebla de la Franja despidió al llamado “Max Camote”, mascota que por varios años acompañó al cuadro franjiazul y que se ganó el cariño de la tribuna, que incluso sigue pidiendo su regreso al equipo.

 

Aunque también es preciso aclarar que parte del rompimiento entre Puebla y “Max Camote” fue debido a pretensiones económicas altas de la persona que manejaba esta botarga, se debe mencionar que el no retener a esta mascota es uno de los grandes errores de la presente directiva de la Franja.

 

“Max Camote” fue despedido para dar paso a otra mascota de nombre “El Fuerte”, que pretende representar un poco al general Ignacio Zaragoza, lo que ha ayudado a que la afición ya no lo rechace del todo, aunque también se sigue extrañando a la anterior mascota.

 

En otras ligas se toma a la mascota como un personaje primordial de cada equipo, por lo que tiene un lugar de privilegio que no se le retira pese al paso de los años, manteniéndose acompañando a los equipos en todo momento.

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