Del "diluvio de San Mateo" a las inundaciones en el sureste de México

Foto: Unsplash y Twitter

El sismo de ayer y otros terremotos en años recientes ponen en la memoria colectiva a estos sucesos como los hechos naturales más frecuentes en México; sin embargo, nuestro país también ha enfrentado otras catástrofes como las inundaciones.

 

Cientos de inundaciones han marcado diferentes épocas y regiones, pero en los anales de la historia mexicana destaca el llamado Diluvio de San Mateo, el cual combina una lluvia atípica, una deficiente infraestructura hidráulica y, sobre todo, la falta de registros verificables.

 

Con dichos factores de por medio, el diluvio de San Mateo fue bautizado así por haber ocurrido justamente en la celebración de ese santo según el santoral de la iglesia católica: el 21 de septiembre de 1629 e historiadores como Bernardo García Benítez se han encargado de darle coherencia en el desarrollo de la historia.

 

Este diluvio tuvo lugar en la capital de la Nueva España, sobre los restos de Tenochtitlán y en medio del gran lago de Texcoco, por lo que se puede decir que el agua era abundante en esas tierras.

 

Aunque ya se habían tomado medidas para evitar que en cada lluvia el lago creciera e inundara la ciudad, lo cierto es que seguía siendo un sistema pluvial deficiente, por lo que no pudo soportar 36 horas seguidas de lluvia que, según los registros, inició la noche del 21 y la madrugada del 22 de septiembre, provocando que el nivel del agua en el primer cuadro de la ciudad alcanzara los 2 metros de altura.

 

Esos casi tres días de lluvia provocaron la muerte de aproximadamente 30,000 personas, cuyos cadáveres terminaron flotando entre las calles que estuvieron inundadas por cinco años, una vez más por el deficiente sistema de infraestructura pluvial.

 

Fue hasta 1934 cuando el agua comenzó a fluir, para finalmente liberar a la capital de la Nueva España después de 60 meses de inundación, la cual pudo haberse prevenido con algunos ajustes en el diseño de las presas y canales construidos.

 

Otra inundación en 1951

 

Después de 322 años del diluvio de San Mateo; la Ciudad de México enfrentaría una nueva inundación durante el 15 de julio de 1951, cuando el agua cubrió el centro de la ciudad lo suficiente que la gente tuviera la necesidad de utilizar lanchas de madera y balsas de hule para transportarse.

 

Se sabe por algunos artículos científicos de la época que la inundación duró aproximadamente tres meses, la ciudad quedó sumergida en dos terceras partes con una profundidad de dos metros en las zonas más bajas, en una situación que quedó documentada con múltiples fotos.

 

Las inundaciones del 2007

 

Varios años pasaron, la ingeniería en los desagües aumentó y aparentemente desaparecieron los factores que hicieron posibles las inundaciones de 1951 y 1629; sin embargo, aún en esta época moderna continúan los problemas por grandes inundaciones en zonas urbanas.

 

Para muestra está lo ocurrido el 27 de octubre de 2007 con las inundaciones de Tabasco y Chiapas a causa de crecidas históricas en los ríos que recorren ambas entidades y que estuvo por la temporada de lluvias que se extendió hasta el 15 de diciembre del 2007.

 

La inundación en algunas comunidades fue de más de dos semanas ya que en Tabasco se hizo el rescate de los damnificados el 27 de noviembre, pero no fue sino hasta el 15 de diciembre de 2007 cuando se terminó de extraer el agua de las calles de la ciudad de Villahermosa.

 

Huracán Earl en 2016

 

Las lluvias provocadas por la tormenta Earl en agosto del 2016, ocasionaron deslaves en varios estados de la República como Hidalgo, Veracruz y Puebla, aunque en este último estado dejaron ocho personas muertas y 200 damnificados, según informaron las autoridades en su momento.

 

Fueron las fuertes y constantes lluvias que dejó el huracán las que provocaron el reblandecimiento de la tierra y los deslaves en municipios como Huauchinango y Tlaola, aunado a que muchas construcciones estaban en zonas de riesgo.

 

La gran inundación del sureste en 2020

 

Una de las inundaciones más importantes en los últimos años ha sido sin duda la que afectó el sureste del país, específicamente los estados de Tabasco, Quintana Roo y Veracruz.

 

Fue el 14 de noviembre de 2018 cuando se reportó que al menos 28 personas murieron y más de 368,000 resultaron afectadas, ocho personas fallecidas en Veracruz y las 20 restantes se contabilizaron en Chiapas.

 

Al igual que como ocurrió en 2007, el problema pasó porque en Tabasco su territorio es plano y esto propicia las inundaciones que por más de dos semanas se quedaron cubriendo varias casas y colonias completas.

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