Otoño, época del año que podría traer consigo trastornos mentales

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Es muy común escuchar en algunas personas que sienten que su estado de ánimo decae cuando llegue el otoño o el invierno, lo cual podría tratarse de un problema más grave de lo que se cree y que generalmente requiere de atención médica especializada para poder superarlo.

 

Aunque para muchas personas se le denomina simplemente una depresión estacional, asociada muchas veces a la temporada decembrina, la soledad, el clima frío y los días nublados, en realidad se podría estar frente a un trastorno afectivo estacional.

 

Ese trastorno es una variedad de la depresión relacionada con los cambios de estación y todo el entorno que esto implica para un paciente, siendo la temporada de otoño cuando generalmente se presentan los síntomas, aunque en algunos casos extraños puede aparecer en primavera o verano.

 

Primero que nada, hay que señalar que aún no son muy claras las causas del trastorno afectivo estacional, pero hay varios aspectos que podrían estar relacionados según el historial de los pacientes y la investigación clínica que existe hasta el momento.

 

Una de las hipótesis más aceptadas es la reducción de los niveles de luz solar que hay durante el otoño e invierno, lo cual repercute en el reloj biológico de las personas generando una sensación de depresión y que a su vez se traduce en otros cambios físicos.

 

Por ejemplo, la luz solar tiene una repercusión directa en los niveles de serotonina y melatonina en las personas y es este tipo de neurotransmisores son los que controlan el estado de ánimo los patrones de sueño en las personas, siendo estos algunos de los síntomas más comunes de este trastorno.

 

Además de los cambios en los ciclos de sueño, el cansancio y la depresión, los pacientes con trastorno afectivo estacional tienden a tener poca energía, dormir demasiado, tienen una necesidad excesiva por comer carbohidratos, suben de peso y se les dificulta concentrarse.

 

Otros pacientes experimentan una falta de interés por las actividades que antes disfrutaba, pues se sienten apáticos, tristes o decaídos, mientras que en los casos más extremos pueden llegar a tener pensamientos suicidas, de ahí a que existe una gran importancia por atender a los pacientes con este trastorno.

 

De acuerdo con la investigación clínica que existe del trastorno afectivo estacional, las mujeres son más propensas a sufrirlo además es más común que se registre entre personas dentro de 25 a 45 años, mientras que en personas de mayor edad es menos común.

 

Es recomendable que una persona, ante la presencia de algunos síntomas, acuda a un médico para obtener un diagnóstico acertado, proporcionando información como antecedentes familiares, si tienen algún trastorno de bipolaridad o incluso si sus estudios médicos arrojan que hay bajos niveles de vitamina D.

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