Rivera Vivanco, sin defensa ante irregularidades detectadas por ASE

Foto: Enfoque

En su último día de actividades como presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco y sus funcionarios presumieron dejar las arcas del Ayuntamiento de Puebla con finanzas sanas y listas para ser ocupadas por el próximo gobierno, resaltando además una supuesta transparencia que fue solo una buena anécdota.

 

Desde que arrancó el mandato de Eduardo Rivera Pérez se advirtió un daño patrimonial al Ayuntamiento de Puebla que provocaría problemas en cumplir los objetivos planteados por este gobierno, que con mucho esfuerzo ha sobrellevado la falta de recursos heredada por la anterior administración.

 

Lo mencionado por el actual alcalde despertó la ira y las críticas de incondicionales de Rivera Vivanco, principalmente del ahora regidor y extesorero Leobardo Rodríguez, quien sería uno de los principales responsables del desfalco dejado al Ayuntamiento de Puebla.

 

 

No obstante, todo lo dicho por Eduardo Rivera Pérez ha quedado comprobado con las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior del Estado (ASE), que encontró un desfalco en las cuentas públicas de 2020 de Rivera Vivanco, que asciende a más de 800 millones de pesos.

 

Aunque Rivera Pérez ha dejado en claro que lo señalado por la ASE es muy independiente de la investigación que lleva a cabo su administración, se puede pensar que lo revelado por la Auditoría es parte de lo que ha detectado el mismo Ayuntamiento.

 

Hasta el momento, tanto la exalcaldesa Claudia Rivera Vivanco como sus exfuncionarios han guardado silencio ante las revelaciones de la ASE, dejando ver que se les han terminado los argumentos y las excusas ante la serie de irregularidades detectadas en la pasada administración.

 

Mientras personajes como Leobardo Rodríguez pasaban el tiempo denostando y calificando como una persecución política los señalamientos de desfalcos, Rivera Vivanco calificaba como “violencia política de género” todo lo que se decía en su contra.

 

De esta manera, la exalcaldesa deberá dar la cara ante las autoridades, donde no tendrá las herramientas mediáticas para poder colocarse como una perseguida, situación que seguramente también impactará a sus exfuncionarios, que defendieron a ultranza a la exmunícipe.

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