Senado de la República, mucho insulto y poco debate

El Senado de la República es el recinto legislativo donde tendría que prevalecer el debate e intercambio de ideas entre quienes lo integran, situación que poco o nada se ha visto en las últimas semanas, donde el insulto fácil y los intentos de agresión han estado a la orden del día.

 

La gran protagonista de este tipo de situaciones es la senadora Lilly Téllez, quien se ha convertido en el centro de atención de sus compañeros panistas de bancada y de los miembros de la llamada “Cuarta Transformación”, con los que ha entablado una serie de conflictos verbales de llamar la atención.

 

Hace unas semanas, Téllez encaró a su homólogo de MORENA, José Narro Céspedes, a quien acusó de ser parte del brazo legislativo del crimen organizado, diciéndole que “tienes la cola larga y la boca sucia”, algo que provocó la molestia de todo el sector morenista.

 

 

En tribuna, Lilly Téllez fue encarada por la senadora Lucía Trasviña Waldenrath, quien manoteó constantemente y a nada estuvo de agredir a la panista, por lo que la también morenista Citlalli Hernández subió a tranquilizarla. Posteriormente, Téllez mostró una foto de la senadora Trasviña portando un arma de fuego.

 

 

Los pleitos protagonizados por Lilly Téllez no quedaron aquí, pues fue insultada por el también senador Napoleón Gómez Urrutia, a quien la panista mandó a callar y a decirle que después “le dan sus croquetas”, para luego decirle vía Twitter a Citlali Hernández que en lo único que piensa es en comida.

 

La situación continuó, pues en venganza la senadora morenista Rocío Abreu cometió un evidente acto de violencia política de género al tratar de ventilar la vida sentimental de Lilly Téllez, asegurando que la panista se ha acostado con medio TV Azteca.

 

 

Todo lo anterior resulta no solo lamentable, sino criticable, pues queda de manifiesto que el nivel de debate en el Senado es de lo más bajo pese a que los senadores cobran grandes cantidades de dinero por supuestamente representar al Pueblo.

 

Los 105,600 pesos que devengan los senadores mensualmente no son equiparables con el bajo trabajo por la sociedad y el exagerado insulto fácil que manejan entre bancadas, mostrando que para la campaña 2024 no habrá muchas propuestas y sí muchas bajezas verbales.

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