Desigualdades para vencer al cáncer de mama

Ayer conmemoramos en todo el mundo el día de la lucha contra el cáncer de mama que ha sido considerada la afección del siglo XXI por el número de personas que la padecen. Dedicamos este espacio a la concientización y sensibilización sobre esta enfermedad y sus efectos que también están relacionados al ámbito económico.

 

El cáncer de mama es una alteración celular en el tejido mamario, una célula maligna bien desarrollada se identifica por su forma de cangrejo (cáncer en griego), de ahí deriva su nombre. Hay antecedentes de tratamiento de tumores mamarios en papiros egipcios del año 2500 a.C., mientras que, en el siglo I de nuestra era, Galeno describió con cierto detalle este tipo de tumores y propuso formas menos invasivas de extirpación a las que ya practicaban los romanos, quienes retiraban el pectoral completo.

 

Si bien las investigaciones sobre los factores causantes de este cáncer no son concluyentes, se sabe que influyen en mayor medida el sexo (el 99% de los casos ocurren en mujeres), la edad (más de la mitad de los casos está en mujeres mayores de 40 años), la herencia genética, el sobrepeso, el alcoholismo, número de hijos y la edad de la primera menstruación.

 

En el mundo, el 33% de los cánceres detectados en mujeres son de mama. Es el cáncer con mayor prevalencia (número de personas enfermas en un periodo determinado de tiempo), aproximadamente 7.8 millones de mujeres lo padecen y tienen un diagnóstico; pero se estima que al menos otras dos millones podrían padecerlo sin saberlo, sobre todo en países de bajos ingresos. Entonces, la economía también se asocia a este mal.

 

En países desarrollados como Estados Unidos la supervivencia de cáncer de mama es del 90%, mientras que países pobres como la India tiene el 66% y Sudáfrica el 40%. Por lo tanto, mientras la mortalidad sigue creciendo en los países pobres, los países ricos lograron disminuirla en un 40% durante la última década. Además del tipo de tratamiento (fármacos y radioterapia de última generación) el éxito en el combate a la enfermedad en los países ricos radica en la detección temprana: el 90% de los casos de Estados Unidos se descubre en etapa I.

 

En nuestro país el cáncer de mama es la primer causa de mortalidad por cáncer y la segunda causa general de muerte, tan sólo después de la diabetes. Si desagregamos este dato por nivel de ingreso, es la segunda causa de muerte en población derechohabiente (IMSS-ISSSTE) y es la sexta causa en población que no tiene seguridad social por lo que se supone muchas mujeres morirían de este mal sin ningún diagnóstico. En 1955 la tasa de mortalidad por cáncer de mama era de 4 por cada 100 mil mujeres; en 1995 era de 9 por cada 100 mil y el año pasado fue de 18 por cada 100 mil, lo que significa que cada día mueren 22 mujeres por cáncer de mama.

 

Por grupos de edad, la tasa más alta de defunciones está en el rango de 55 a 59 años de edad, seguido de los intervalos adyacentes (50 a 54 y 60 a 64 años), como se muestra en la gráfica siguiente. Esto significa que 48 defunciones por cada 100 mil en mujeres de 60 años y más se debió al cáncer de mama. Aunque es también una causa importante de la muerte prematura de las mujeres, sobre todo entre los 40 y 49 años de edad.

 

Elaboración propia con datos de INEGI (2021)

 

Por entidad federativa, Colima, Tamaulipas y Sonora tienen los primeros lugares en defunciones con tasas de 26.9, 24.5 y 23.6 muertes por cada 100 mil mujeres. Por su parte los estados con menor número de defunciones registradas fueron Guerrero, Chiapas y Tlaxcala con tasas de 11.7, 11.5 y 10.4 muertes por cada 100 mil, pero también hay que señalar que se trata de los estados con menor porcentaje de población derechohabiente y por tanto es muy posible un subregistro importante de casos.

 

Algunos estudios clínicos realizados en Estados Unidos demuestran que pacientes de bajos ingresos o minorías raciales, aún asistiendo a servicios de salud, no tuvieron diagnóstico oportuno de cáncer y por tanto tuvieron mayor tasa de mortalidad que pacientes blancos de medianos y altos ingresos. Aunque no podemos extrapolar estos resultados para explicar lo que ocurre en nuestro país, pueden ser un importante punto de comparación, pues ninguno de los 6 estados en México que presentaron menor tasa de mortalidad por cáncer de mama tiene un hospital de tercer nivel, lo que refuerza la tesis de la existencia de muertes sin diagnóstico.

 

Para vencer al cáncer de mama, a cualquier cáncer, a cualquier enfermedad, debemos vencer la desigualdad múltiple: a) la económica, para que la salud sea un derecho y no un privilegio de clase; b) la educativa, para que venzamos los temores y los mitos que impiden la detección temprana; c) la social, para que los avances científicos y de bienestar sean para todos, todas y todes.

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

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