La escalofriante historia del “Puente de México”

En los límites entre Puebla y Cholula se puede encontrar una edificación bien conocida por los poblanos y que guarda en sus columnas una de las historias más escalofriantes de las que se tienen memoria, nos referimos al “Puente de México”.

 

En la creencia popular se dice que toda construcción que tiene a alguna persona muerta durante la edificación será una obra fuerte y que durará para siempre; sin embargo, esta premisa se llevó a otro nivel más cruel en la elaboración de este puente.

 

En los años 1700, esta zona cholulteca era paso obligado para los comerciantes que iban de la Ciudad de México a Puebla y viceversa, motivo por el que se construyó un puente que en agosto de 1707 se vino abajo gracias a una intensa lluvia, por lo que se comenzó a edificar otro mucho más fuerte.

 

 

Pero pocos sabían lo que supuestamente se haría para que los cimientos de este nuevo puente fueran resistentes, motivo por el que varios albañiles llegaron a esta construcción buscando dinero y encontraron la muerte de una manera cruel.

 

Se menciona que el arquitecto encargado de esta obra dio la indicación que de diversos trabajadores fueran echados a la mezcla y posteriormente “enterrados” en los cimientos de esta edificación, a fin de que se conservara por muchos años.

 

Decían las personas que habitaban la zona que muchas veces veían llegar a albañiles que nunca salían de la obra e incluso, podían escucharse martillazos y gritos de lamento en la construcción, gritos que seguramente eran de los trabajadores sacrificados.

 

 

Después de que se puso en funcionamiento se comenzaron a escuchar ruidos extraños en el puente, pues había gritos, llantos y llamados de auxilio que nadie sabía de donde provenían, dejando ver que las ánimas de los albañiles aún rondaban la zona.

 

Por este motivo, se tenía la creencia de que nadie debía pasar ese lugar de noche o en estado de ebriedad, pues muchas personas desaparecían al tratar de cruzar este puente, provocando entre la población la idea de que corrían la misma suerte de los albañiles.

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