Cómo abofetear a un régimen ortodoxo como Irán o como los propios EUA: “Taxi Teherán”

Casi siempre volteamos la mirada a un hecho o problema incitados por las reflexiones de alguien más, una persona, grupo social medio de comunicación o cualquier otro ente emisor cargado de cierto poder de convencimiento, ante lo cual, un régimen nos puede ser vendido como el Libertador del Mundo o el más radical de los represores. En esta línea nos venden la idea de los Estados Unidos como la panacea de la libertad y países como Irán y anteriormente Líbano, Irak y hasta Rusia como los grandes demonios del planeta, sin embargo, todo está en el discurso, en el emisor y en la capacidad del receptor para debatir semejantes adjetivos.

 

En esa línea temática, hoy me quiero enfocar en un hecho inusitado en la historia del cine, que aconteció hace unos 7 años, cuando la obstinación se consolidó como una cualidad importantísima, adquirida por el cineasta iraní Jafar Panahi, protagonista de uno de los actos más inverosímiles para presentar una película en el Festival de Cannes.

 

El director hizo llegar su cinta dentro de una tarta, para poder librar la vigilancia del régimen que en su país lo tiene a raya, evitando que metraje y participe fueran políticamente encerrados. Ese ejemplo fue un parteaguas en la historia del cine por las férreas críticas al gobierno de Irán y sus políticas sociales, las cuales no cesan, aunque ahora, de una manera diferente en “Taxi Teherán”.

 

Un filme que en un primer momento nos hace recordar a algún viejo programa transmitido en la televisión mexicana, en el que un conductor de taxi charlaba con los pasajeros sobre diversos temas, ahora el propio director hace las veces de conductor y nos devela las inconformidades de una sociedad como la iraní en contra de su gobierno, sus normas y sus decisiones políticas.

 

Los 15 minutos iniciales de la película, parecen ser un documental al que no se le ven pies ni cabeza, un filme sin previa planeación ni preparación, sin embargo, termina por convencer al espectador de que lo que en pantalla está apareciendo es un producto cinematográfico de calidad, enmarcado con el Oso de Oro 2015 de la Berlinale.

 

 

Más allá de esa crítica social, el uso de momentos cómicos entrelazados con mordaces comentarios contra el régimen, convierten a este largometraje en una amalgama bastante respetable. La magia de Jafar Panahi no es únicamente en la dirección ni el montaje, también nos deja ver el talento histriónico que tiene, pasando de los gags frecuentes a comentarios sumamente serios y reinventándose corporalmente por completo, tal como un actor de tablas lo sabe hacer.

 

Un largometraje en suma recomendable que demuestra como abofetear a un régimen ortodoxo con el cine como guante blanco, que está disponible en la plataforma de Apple TV y que por cierto hace pensar de forma directa en Sacha Baron Cohen y su fantástico “Borat: Siguiente película documental” (2020), la cual puso de cabeza también al gobierno estadounidense de una manera sarcástica.

 

La cinta tiene tal potencial que seguro estoy le va a permitir pensar en el mundo al revés, es decir, pensar en sentido contrario, analizar las políticas sociales estadounidenses, con todo ese recale racista, clasista y sobre todo supremacista de personajes destacados de aquella sociedad armada y represora con discursos de democracia.

 

Sólo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico trejohector@gmail.com o sígame en mis redes sociales “Cinematografo04” en Facebook y Spotify, así como “Cinematgrafo04” (sin la “ó”) en Twitter.

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