Viralización, herramienta para evitar la impunidad de los feminicidios

Foto: Enfoque

La mediatización de los casos de feminicidio se ha convertido en una de las formas más eficientes para evitar la impunidad en los asesinatos de mujeres; sin embargo, algunos casos logran un mayor impacto que otros a pesar de que todos son igual de importantes y preocupantes.

 

Uno de los hechos virales más recientes es sin duda el de Ariadna Fernanda López Díaz, una joven de 27 años, quien el pasado 30 de octubre fue hallada sin vida en el estado de Morelos, a pesar de que vivía en la Ciudad de México y fue la capital del país donde aparentemente murió.

 

El caso ha dado varios vuelcos y todos han sido puntualmente cubiertos por los diferentes medios, tanto locales como nacionales, esto debido a que primero, el caso involucra autoridades de dos diferentes estados de la República como lo son Morelos y la Ciudad de México.

 

 

Posteriormente, destaca el hecho de que a pesar de que la última vez que fue vista con vida Ariadna fue en la Ciudad de México, las autoridades de Morelos señalaron que la joven había muerto al atragantarse con su saliva estando en un estado de intoxicación etílica.

 

El tema se volvió político cuando la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, acusó al fiscal general de Morelos de fabricación y encubrimiento de pruebas a favor de uno de los presuntos responsables de este caso.

 

Además de que las autoridades de la CDMX aseguran que la de Ariadna fue una muerte traumática, revelaron que una de sus amigas, junto con su novio, estuvieron con ella en un departamento durante varias horas hasta que finalmente el sujeto la sacó de ahí cargándola para llevarla a una camioneta en la cual presuntamente fue trasladada hasta el sitio donde se localizó su cuerpo.

 

Los dos presuntos autores materiales, la amiga y su novio, ya están detenidos y en breve se definirá su situación legal; sin embargo, el caso sigue vigente en los medios por todas las implicaciones políticas que puede tener, incluso para el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco.

 

Debanhi Escobar

 

Antes de este caso, otro feminicidio que llamó la atención de prácticamente todo el país fue el de Debanhi Escobar, quien desapareció el 9 de abril y fue hallada sin vida el día 21 del mismo mes en la cisterna de un motel en Nuevo León, de dónde era originaria.

 

La versión oficial del caso plantea inicialmente que Debanhi presuntamente murió ahogada, situación que causó indignación, ya que muchas personas señalaron que no había lógica en que la joven hubiera caído en la cisterna y que, incluso, durante un cateo hecho días antes no hubiera sido localizada.

 

 

El caso de Debanhi se mediatizó y al final jugó en contra de sus familiares, pues tuvieron acercamiento con el gobernador de ese estado y en algún momento la opinión pública trató de responsabilizarlos, olvidando que ellos también eran víctimas de esta situación.

 

Cecilia Monzón y Esmeralda Gallardo

 

En Puebla, durante este 2022 se han registrado por lo menos dos casos de feminicidio que han sido altamente mediáticos, siendo el primero el de Cecilia Monzón, abogada y activista que fue asesinada en la mañana del 21 de mayo en el municipio de San Pedro Cholula.

 

El simple hecho de su feminicidio fue suficiente para darle una amplia cobertura al caso, donde salían varias aristas sobre los posibles motivos de su asesinato, el principal por su trabajo a favor de las mujeres víctimas de violencia vicaría.

 

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Apenas dos meses después, la Fiscalía General del Estado esclareció por completo el caso al detener a cuatro personas como autores materiales e intelectuales de su asesinato, destacando el político priísta Javier L., expareja y padre del hijo de Cecilia Monzón.

 

Presuntamente, Javier L. planeó su asesinato y se encargó de contratar a dos personas, uno de ellos su sobrino, con la finalidad de concretar la ejecución, todo esto en medio de un juicio por manutención que sostenía la pareja.

 

De forma más reciente, está el feminicidio de Esmeralda Gallardo, quien la madrugada del 4 de octubre fue atacada a balazos cuando se dirigía a su trabajo y caminaba por calles de la unidad habitacional Villa Frontera.

 

 

Esmeralda Gallardo llevaba un año buscando a su hija, quien desapareció junto con otras jóvenes de esta misma unidad habitacional sin que hasta la fecha alguien sepa de su paradero.

 

En esa búsqueda, Esmeralda se unió al colectivo Voz De Los Desaparecidos y comenzó su etapa como activista para apoyar a las personas desaparecidas en la entidad, de ahí que su asesinato causara gran expectativa.

 

La Fiscalía General del Estado cerró el caso con la detención de varios integrantes de una banda, entre las cuales se encontraba una mujer relacionada con la desaparición de la hija de Esmeralda, así como con los autores materiales e intelectuales de su feminicidio.

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