Sean Penn obsequia su Oscar a Zelenski

El actor y director estadounidense Sean Penn regaló uno de sus Premios Oscar al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien también fue actor de una popular serie en su país.

 

Como símbolo de apoyo, el también productor visitó Ucrania por tercera vez desde que comenzó el conflicto entre Moscú y Kiev el 24 de febrero pasado.

 

Durante su viaje, Sean Penn le obsequió a Zelenski una de las dos estatuillas doradas que ha ganado por sus participaciones en las películas Mystic River (2003) y Milk (2008).

 

"Esto es tuyo. Sabiendo que esto [el premio] está contigo, me siento mejor y me da más fuerza para luchar", dijo Penn después de entregarle su galardón al mandatario ucraniano, quien también fue actor.

 

El actor norteamericano le comentó que podría regresarle la estatuilla cuando finalice el conflicto, esperando que Kiev salga victorioso. Zelenski agradeció el gesto y destacó que su apoyo es "sincero" y "una importante contribución a la popularización de Ucrania en el mundo”.

 

"Sean trajo su figura de Oscar como símbolo de fe en la victoria de nuestro país. Se quedará en Ucrania hasta que termine la guerra", agregó el presidente.

 

 

Antes de involucrarse en la política, Volodímir Zelenski tuvo una destacada carrera en el mundo del entretenimiento, donde trabajó como actor, director, guionista y productor.

 

De hecho, protagonizó una serie televisiva llamada Servidor del pueblo, estrenada en 2015 y cuya última temporada salió al aire en 2019, poco antes de que Zelenski asumiera la presidencia de su país. En esa serie, Zelenski interpretó a un profesor de historia que, tras volverse viral por criticar la corrupción de Ucrania, se vuelve famoso y, sorpresivamente, es elegido como presidente. ​

 

Algunas facetas del mandatario ucraniano relacionadas con el mundo del showbiz han sido criticadas, como cuando posó para la revista Vogue en una sesión fotográfica donde es montado un escenario de guerra. Algunos expertos y líderes políticos europeos y estadounidenses calificaron esa actitud como errónea e imprudente, tomando en cuenta que en la vida real el conflicto se ha cobrado miles de vidas.

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