¿Defender y marchar por el INE?

El 1º de julio de 2018 por una abrumadora mayoría ganó la presidencia del país, por primera vez en la historia, un candidato de izquierda. Los que votamos por su proyecto, votamos por la promesa de una transformación verdadera, ¿qué le hace pensar a la derecha que las cosas se mantendrían iguales? La 4T debe cambiar todo lo que debe ser cambiado, incluido el caduco Instituto Nacional Electoral (INE). Aquí exponemos algunos argumentos.

 

En 1990 se creó el Instituto Federal Electoral (IFE) con seis consejeros magistrados y un consejero presidente que era el secretario de Gobernación; en 1994 los consejeros se llamaron “ciudadanos” y empezaron a ser propuestos por los partidos políticos en la cámara de diputados. En 1996 aumenta a nueve consejeros; en 2014 cambia el nombre de IFE (federal) a INE (nacional) y aumenta a 11 consejeros.

 

La formación y transformación de este organismo encargado de la organización de las elecciones se da en medio del periodo neoliberal caracterizado por el aumento de la distancia social entre funcionarios y ciudadanos, por ejemplo, el salario mensual del consejero presidente del INE equivale a casi 4 años de salario mínimo de un trabajador, ¿por qué si son “consejeros ciudadanos” no son elegidos por el pueblo? ¿por qué si son “consejeros ciudadanos” no ganan igual que un ciudadano promedio?

 

Tenemos que considerar la pérdida de legitimación social que el IFE y luego el INE han tenido, no de forma gratuita. En 2006, a pesar de que hubo evidencia suficiente de una manipulación en el sistema de conteo de votos, el IFE se negó a transparentar la elección y en contubernio con el Tribunal Electoral se negaron a abrir las urnas y procedieron a su incineración. En la elección federal de 2012 desestimaron las múltiples denuncias de financiamiento para la compra de votos mediante tarjetas de supermercado.

 

Además de los altos sueldos de los funcionarios electorales, las manchas de fraude electoral e imparcialidad como árbitro, debemos sumar los excesos, el lujo, el derroche y la actitud déspota, clasista y racista que han mostrado los consejeros, de forma particular Lorenzo Córdova Vianello y Ciro Murayama que, a pesar de que por orden constitucional ningún servidor público puede ganar más que el presidente de la República, se negaron a reducir sus onerosas percepciones y se les ha escuchado hablar de forma peyorativa de las personas pobres e indígenas.

 

De igual forma, los consejeros del INE han hecho caso omiso a los múltiples llamados de austeridad para que reduzcan los gastos suntuosos del instituto que permiten a los consejeros contar con choferes particulares, asesores, comidas en restaurantes de lujo, vuelos en primera clase, viáticos ilimitados, entre otros.

 

¿De qué tamaño es ese derroche? La siguiente gráfica muestra un comparativo del presupuesto anual del INE con el de otros programas públicos. Podemos observar, por ejemplo, que con lo que se destina al INE se podrían cubrir 1.14 veces el programa “Jóvenes construyendo el futuro”, representa el doble de lo que se destina a las becas de posgrado CONACYT o más de 3 veces lo que se destina para el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Con lo que el INE gasta se podrían financiar más de 6 veces la inversión que en 2022 se destinó al Tren Maya o 2.29 veces el programa de “Jóvenes escribiendo el futuro”. 

 

Elaboración propia con datos del Presupuesto de Egresos 2022

 

El INE gasta casi 30 veces lo que gasta el poder ejecutivo en la Presidencia de la República y con el presupuesto de un año del INE se podrían cubrir 50 años del presupuesto para el tratamiento de todas las infecciones sexuales incluido el VIH.

 

Pero la reforma electoral de Andrés Manuel va más allá de recortar el gasto suntuoso del INE, de recortar salarios y permitir que los consejeros ciudadanos sean elegidos a través de voto directo y popular. La reforma también contempla que el nuevo organismo se llame Instituto Nacional de Elecciones y Consultas y que sustituya también a los organismos estatales, lo que supondría un ahorro de 24 mil millones de pesos. 

 

Dentro de la Reforma también se prevé la reducción del financiamiento a partidos políticos para limitarla a los gastos de campaña y no al gasto ordinario de los partidos, esto significa eliminar el 66% del presupuesto de partidos, ¿ahora se entiende por qué tanto coraje de la oposición? Por último, cabe destacar la propuesta de evitar la sobrerrepresentación legislativa que implica reducir la cámara de diputados de 500 a 300 legisladores y la cámara de senadores de 128 a 96. Por esto, ¡Yo apoyo la Reforma Electoral! El INE, como todas las instituciones deslegitimadas, debe transformarse.

 

 

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

 

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