Alcoholímetros, útiles pero no suficientes para frenar a conductores alcoholizados

Foto: Enfoque

Durante este fin de semana se registraron por lo menos dos hechos de tránsito que cobraron la vida de tres personas; sin embargo, destaca uno de los casos en el que estuvo involucrado el consumo de alcohol combinado con el volante, lo cual nos hace pensar sobre qué está pasando con los operativos para inhibir este tipo de conductas.

 

El caso al que se hace referencia previamente ocurrió la mañana del domingo 13 de noviembre en la Calzada Zavaleta a la altura de la calle 53 Sur, donde tres jóvenes que viajaban a bordo de un automóvil Nissan Versa chocaron con una estructura metálica que se ubicaba a un costado de la vialidad.

 

 

El conductor de la unidad, estudiante de la Universidad Madero al igual que sus dos acompañantes, circulaba a exceso de velocidad y bajo los influjos del alcohol tras haber estado de fiesta durante la noche del sábado y madrugada del domingo.

 

El percance ocurrió en una de las vialidades donde continuamente se reportan vehículos circulando a exceso de velocidad pues está vía comunica zonas como la de Angelópolis, Camino Real a Cholula, Recta a Cholula y termina hasta el Bulevar Forjadores.

 

Cualquiera que haya circulado por esta vialidad puede encontrarse continuamente con automóviles deportivos y sabe que en esta zona hay muchos bares y centros nocturnos, de ahí que llame la atención el hecho de que no se haya brindado más atención a la vigilancia de esta zona.

 

Si bien en el percance no hubo víctimas colaterales, dos universitarios de la Universidad Madero terminaron por perder la vida, mientras que una joven que iba en la unidad se encuentra grave en el hospital con un pronóstico médico reservado.

 

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¿Qué pasa con los alcoholímetros?

 

Hace poco menos de un mes, la titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del municipio de Puebla, María del Consuelo Cruz Galindo, informó que el Ayuntamiento de Puebla estaba pensando en alternativas para el operativo alcoholímetro al calificar que este programa no contaba con el éxito debido.

 

En su oportunidad señaló que existen muchas personas que se avisan sobre el lugar en que hay un retén para evitarlo y así poder continuar su camino si es que conducían en estado de ebriedad, de ahí que se buscaría hacer una campaña coordinada para promover el llamado conductor designado.

 

Sin embargo, las declaraciones de la funcionaria no implicaron en la desaparición de este programa pues el Ayuntamiento de Puebla continúa llevándolo a cabo a través de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, generalmente durante los fines de semana y alrededor de la medianoche.

 

Esto quiere decir que muy probablemente, los jóvenes que se accidentaron la mañana del domingo no habrían sido detectados por este tipo de operativos debido a la hora que ocurrió el accidente, que según los reportes policiales fue alrededor de las 6:00 horas.

 

Es ahí donde resultaría conveniente la iniciativa de María del Consuelo Cruz Galindo de que los lugares donde se vende alcohol asuman su responsabilidad y promuevan que sus clientes utilicen taxis o transporte de plataforma, si es que entre ellos no va a algún conductor designado.

 

Retomando nuevamente el accidente ocurrido en la Calzada Zavaleta, los reportes indican que los tres jóvenes iban en estado etílico, lo cual deja claro que ninguno de ellos habría sido capaz de hacerse responsable de manejar en óptimas condiciones este vehículo.

 

Cabe señalar que si bien las autoridades son las encargadas de la vigilancia en las vialidades para garantizar que se cumplan todos los mecanismos establecidos en los reglamentos de tránsito, también los ciudadanos son responsables de la cantidad de alcohol que consume y termina siendo su decisión si deciden tomar el volante sin importar el estado en el que se encuentra.

 

En el caso ocurrido en la Calzada Zavaleta, las víctimas fueron los mismos jóvenes que iban en esta unidad, pero en otros, las víctimas colaterales suelen ser personas que nada tienen que ver con los conductores, de ahí que resulta importante que exista un programa efectivo para reducir los hechos de tránsito vinculados con personas en estado etílico.

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