Bebidas alcohólicas de bajo costo, ¿hacen más daño que las “finas”?

Foto: Enfoque

Para la mayoría de las personas es bien sabido que en el mercado hay diferentes tipos bebidas alcohólicas, algunas de ellas más baratas que otras, pero sin importar su precio, todas pueden ser igualmente dañinas para la salud, ya que el problema radica en la cantidad que se consume.

 

Recientemente la Profeco dio a conocer uno de sus estudios de calidad en el que se analizaron 41 bebidas alcohólicas cuyo precio no rebasa los 130 pesos, principalmente licores, que son considerados los más económicos en el mercado.

 

Lo que el estudio señala es que la mayoría de estas bebidas ofrecen una información incompleta sobre su contenido en ingredientes, pero la mayoría de ellos ofrece al consumidor la imagen de un producto que no es o, a veces, dan menor cantidad del contenido ofrecido.

 

En la lista sin duda se encuentran algunos de los licores baratos más populares que existen en México como el llamado Tonayán, la charanda, algunos brandis y hasta algunos licores que se presumen como mezcal sin serlo.

 

Para sorpresa de muchos, el licor conocido como Tonayán no tuvo ningún tipo de anomalías y aunque se vende como anidano, solamente es un simple licor de caña; el Mezcalito de Tonaya, que es otra de las bebidas baratas muy populares, tuvo un único problema y es que da un 3.4 % menos del contenido neto declarado, pero su constitución es la que señala en el etiquetado.

 

Otra de las bebidas como el Rancho Escondido, que se vende como mezcal o que, incluso algunos creen que es tequila, en realidad es un licor de agave y cumple con todo lo que ofrece su etiquetado.

 

Del análisis de todas las bebidas se destaca que ninguna incumplió con ofrecer algún contenido que sea adulterado o que pueda poner en riesgo la salud de los consumidores mientras se siga un consumo moderado.

 

Con la finalidad de confirmar esta información, Imagen Poblana consultó con un médico para conocer los efectos que tiene tomar este tipo de bebidas, en comparación con algunas que son de mayor costo.

 

"Relativamente el daño que harás a tu organismo es el mismo, no importa si la botella que compraste cuesta 100 pesos o 250, el problema con las bebidas embriagantes es la cantidad que consume una persona y no siempre la calidad del mismo", expuso la doctora Mónica Fuentes.

 

En este sentido se destacó que mientras la bebida no está adulterada, causará el mismo efecto a las personas; sin embargo, muchas veces se les asocia a los licores baratos son más dañinos a la salud debido a las personas que la consumen, muchas veces indigentes o personas en situación de calle.

 

"El Tonayán no te mata por el precio o lo que contiene, lo hace porque las personas lo consumen todos los días en grandes cantidades y muchas veces sin el alimento suficiente en el estómago, esto provoca que el deterioro provocado por el alcohol sea más rápido que en aquellos bebedores sociales o de educación", agregó.

 

De este modo se puede decir que los efectos del alcohol barato podrían ser irremediablemente los mismos que el de una botella más cara, siempre y cuando se use con moderación, esto en un ámbito estrictamente médico pues dependerá del gusto de cada persona si desea consumir una bebida cara o una barata.

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